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El gigante bancario HSBC, que tiene su sede principal en Londres, planea suprimir 35.000 empleos a nivel mundial tras una caída en sus ganancias y motivado por el impacto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la salida del Reino Unido de la Unión Europea y el coronavirus en China.

El plan, que apunta en particular a reducir las operaciones en Estados Unidos y Europa, se llevará a cabo durante los próximos tres años y representa una reducción del 15% de su fuerza laboral. Ya el año pasado el banco había suprimido a 4700 empleados (el 2% de sus efectivos).

Aunque la reestructuración costará aproximadamente US$6000 millones, la entidad espera recortar US$4500 millones para 2022. De esta forma, busca reducir a US$31.000 millones sus costos. A su vez, esta reorganización implica desprenderse de activos por US$100.000 millones.

En una entrevista con la agencia Bloomberg, el director interino de la empresa, Noel Quinn, indicó: “Es justo decir que nuestra hoja de ruta en los próximos tres años será reducir nuestros efectivos de 235.000 a 200.000”.

En un comunicado, el banco anunció: “Proyectamos reducir nuestro capital y nuestros costos en las actividades con resultados decepcionantes, para poder proseguir las inversiones en aquellas con mejores perspectivas de rendimiento y de crecimiento”.

Asia sigue siendo la región crucial para el HSBC de donde proviene la mitad de su volumen de negocio. Su beneficio ajustado antes de impuestos del año pasado creció un 6% a US$18.600 millones. Sin embargo, por el impacto del coronavirus, sus acciones en Hong Kong perdieron más de un 2%.

En Estados Unidos, el banco planea reducir su red en un 30%, consolidar sus actividades y reducir los costes operativos en un 10 y 15%. En Europa, sin contar Reino Unido, el banco “reducirá sus ventas y actividades de mercado y sus actividades de investigación”.

Además, prevén transferir sus actividades de productos financieros estructurados del Reino Unido a Asia. Asimismo quiere reducir un 35% en Europa y un 45% en Estados Unidos el volumen de activos de riesgo.

A su vez, el banco anunció hoy que el beneficio neto de 2019 cayó un 53% y alcanzó los US$5970 millones. Según Quinn los resultados de algunas actividades “son inaceptables”. “El desempeño del grupo en 2019 ha resistido bien, pero algunas secciones de nuestras actividades no están produciendo rendimientos aceptables”, declaró.

Quinn asumió como director ejecutivo interino del HSBC en agosto pasado, tras la dimisión de John Flint, y su tarea es remodelar en profundidad el grupo bancario. “Hemos comenzado a aplicar este plan y mi equipo y yo nos hemos propuesto llevarlo a cabo”, dijo.

Hoy, las acciones del banco en la Bolsa de Londres perdía el 5,89% . La depreciación de las adquisiciones, que se elevaron a US$7300 millones, vinculada sobre todo a sus actividades inversoras y a sus operaciones de banco comercial en Europa también contribuyeron a sus resultados anuales.

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