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Argentina produce unas 700.000 toneladas de carne de cerdo, tiene 350.000 madres comerciales y otras 600.000 en producciones de traspatio o no comerciales. China es el primer productor del mundo. Antes de la peste porcina africana producía unas 54 millones de toneladas y perdió 20 millones de toneladas a causa de la enfermedad, ahora está buscando cómo comprar esa carne que le falta y de ahí el foco en la Argentina.

Así surge de un documento que se elaboró en la Cancillería argentina, el país ya avanzó con China en un memorándum de entendimiento y se encuentra aguardando una revisión -por la inclusión de nuevos requisitos de la Argentina- por parte del gobierno chino.

El gobierno argentino decidió incorporar un artículo sobre el bienestar animal y el medio ambiente al acuerdo que tiene previsto firmar con China para que ese país invierta en producción porcina y el convenio, que se iba a concretar este mes, ahora se sellaría en noviembre próximo.

El plan incluye inversiones chinas con capitales locales por más de US$3700 millones para poner 300.000 madres en producción. Apunta a que se lleve adelante en provincias del norte del país.

Según el documento, el acuerdo con China comprende el “intercambio de investigaciones científicas y tecnología agropecuaria en el sector porcícola”, “sanidad animal en el sector porcícola” e “inversión y comercio en el sector porcícola”.

Se prevé la mayor parte de las inversiones con capitales chinos, pero con la inclusión de socios argentinos. Se espera que se realicen en provincias como Chaco, Santiago del Estero, Catamarca, es decir, más allá de la región central. También pretende se respeten los estudios de impacto ambiental. La región central de la Argentina, sobre todo en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, tiene el 70% del stock porcino. El 90% de la industrialización también se realiza en la zona central del país.

La iniciativa, que cuenta con el respaldo de productores que estaban en contacto con China, generó no obstante críticas por un eventual impacto ambiental con la producción en confinamiento, algo que en realidad ya se hace en el país siguiendo diversas normas.

Sin embargo, y pese a que ya estaba contemplado en el acuerdo, el gobierno argentino a través de Cancillería decidió reforzar este punto.

Se agregó un artículo que tiene que ver con el bienestar animal y el medio ambiente. Estaba en los considerandos igualmente y en las leyes que ya tiene la República Argentina. No obstante, se decidió fortalecer ese punto, esta incorporación hará que China tenga que revisarlo, lo que llevará al menos un mes, con lo cual a firma se pasaría para noviembre.

En concreto, el artículo que hace referencia al tema ambiental dice lo siguiente: “China considera que dicha cooperación debe hacerse en un marco de respeto al ambiente, las leyes de protección de la naturaleza y los compromisos internacionales en materia de biodiversidad y cambio climático aprobadas por ambos países, promoviendo las buenas prácticas ambientales contribuyendo a que estas actividades conjuntas no sólo sean respetuosas de las respectivas leyes ambientales minimizando sus impactos, sino que además contribuyan activamente a promover la salud ambiental de nuestros ecosistemas y a la protección de los recursos naturales en las regiones directamente involucradas”.

La posición de Federación Agraria

En este contexto, Federación Agraria Argentina (FAA) fijó su posición ante la iniciativa que contempla crear 25 granjas de 12.000 madres cada una. Expresó lo siguiente:

“Preferimos que haya muchos productores por provincia o región con módulos más pequeños para producir la cantidad necesaria para satisfacer las expectativas, diseminando productores que den trabajo y arraigo en el interior, antes de que haya solo una mega granja”.

“Sería importante no sólo favorecer la llegada de inversores externos sino también pensar políticas que incentiven al productor interno, o al menos que no lo asfixien”.

“Más allá de esta propuesta puntual que se presenta con la inversión china, creemos que lo central es que Argentina tenga su propio plan porcino, que pueda dar lugar a las inversiones externas, que tenga foco en la exportación, pero también atienda y haga foco en el mercado interno y el desarrollo territorial. Queremos un plan porcino en el que todos seamos parte de la discusión, la acción y la solución. No nos parece que el camino sea recibir uno “llave en mano” impuesto sea por quien sea”.

“Queremos una producción de carnes en todo el territorio y con cientos de miles de productores, chacras, granjas y empleados. No un proyecto que tienda a concentrar la producción y se parezca más a una extracción de recursos naturales antes que al trabajo del suelo con la dedicación que le dan quienes viven en esa tierra y tienen allí sus familias”.

“Queremos tener aliados en el mundo e inversiones internacionales, pero no solo para salir de una crisis o una coyuntura, sino para construir lazos comerciales estables que nos permitan fortalecer nuestras economías y crear más y mejor trabajo en el interior”.

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