Vamos a seguir hablando de esas cosas que hacemos los millennials: las dietas de internet. Esa “manía de comer mal, creyendo que es sano, para intentar vernos mejor¨ (¿según los estándares de quién?):
*Dato curioso para parecer interesante en fiestas y reuniones sociales: “dieta” proviene del griego díaita, que significa “modo de vida”. En otro post lo chequearemos.

En internet, como ya expresé en una nota anterior, aprendemos todos. Si son curiosos, buscadores y stalkeadores van a conocer un poco de todo y de todos. Internet es una fuente de info interminable, hay material de gran valor, certero, como también datos que transmiten un mensaje erróneo o falso. El riesgo es que ¨compramos¨ todo lo que se publica, ya ni distinguimos redes sociales de portales web y mucho menos, entre éstos últimos, cuales son confiables. No recuerdo si fue @DiegoReneMartín o @FMiravet el que dijo que iba a escribir sobre posverdad. Seguimos esperando.

Es indudable que internet muchas veces nos brinda contenido fiable sobre salud, que es útil, seguro y que muchos de nosotros, e incluso profesionales de la salud la utilizamos. Pero también es real que indagar sobre un tema de estos, principalmente en redes sociales, tiene sus riesgos. El público que más consulta por esta vía (por una relación lógica con la tecnología) es el adolescente. No es necesario recordar lo compleja que es esta etapa de la vida, principalmente por todos los cambios que vive nuestro cuerpo. Dicha complejidad es la que incrementa nuestras dudas y aumenta el volumen de preguntas que requieren pronta respuesta. Es una cuestión de pudor la que mayormente canaliza las consultas on-line, ya que aquí evitamos a nuestros padres, los profesionales y nos escondemos en el anonimato. Se imaginarán que inquietudes sobre sexualidad son las que lideran el ranking. Peligrosamente cerca están las consultas por alimentación. La nutrición es importante durante toda la vida, lo que ocurre durante esta etapa post niñez es que, producto de los cambios y el despelote hormonal, una dieta incorrecta puede llevarnos desde a una anemia que se puede revertir con cierta facilidad, hasta trastornos muy peligrosos, la anorexia o bulimia.

Pero si consultamos a una profesional ¿Por qué sigo hablando yo? Carina Klemczcuk es Nutricionista y coach ontológico; y como entendió todo, tiene su propia página de internet donde podes conocer sus consejos y programas de coaching. Osea… ¡es bloggera! Ya te habrás dado cuenta por qué recurrimos a ella. En sus años de profesión buscó y desarrolló un enfoque propio e integrador de la conducta alimentaria, del cuidado de uno mismo y el valor que cada uno tiene. “Si bien, no dejo de aprender todos los días y de construir esa “visión integradora”, hoy ya la tengo” nos dijo.

-¿Es recomendable consultar on line nuestras dudas sobre alimentación?

Si a quien consultás es a un profesional, no habría problema, es práctico, manejás tus tiempos. Hay que tener en cuenta el tipo de consulta que se requiere y cuáles son las expectativas de la consulta. Pero hoy ya no hay límites geográficas las consultas pueden ser por Skype, Hangouts, etc.

Entonces… ¿Cómo buscar, a quién consultar?

– Recomiendo sitios web cuya información sea escrita por un profesional (tip milénico: buscá una matrícula profesional junto al nombre del que firma la nota). Hay muchísima información en la web y muchas carreras cortas tipo diplomaturas ó tecnicaturas que tienen cierta formación en Nutrición. La red está minada de sitios web y blogs de lo que llaman «health coach» (coach de salud). Los sitios están planteados de manera muy atrayente para el público pero no siempre la info se basa en un marco teórico científico. El problema ahí es que etiquetan a los alimentos como de «buenos» o «malos”, le adjudican daños o beneficios «de más» a ciertos alimentos y ahí es donde la información provoca confusión.

-¿Llegaron pacientes a tu consultorio con este tipo de experiencias?

– La verdad no. En nuestro ambiente todavía la gente no maneja mucho la net. Si, tienen ideas confusas de info que les llega a través de las redes sociales o sitios web. Pero aquí todavía no buscan la consulta online.

A ver, en internet podemos encontrar material de diferentes grados de veracidad, por así decirlo. Sabemos que cualquier persona puede “subir” información, datos y estadísticas a la red (¡sino miranos a nosotros!), pero no significa que por el hecho de que esté en internet, o porque lo dice alguien que tenga ¨un cuerpo estructural¨ (que envidia), no pueda ser una información fantasiosa.

Ya mencionamos las razones por las cuales las consultas a través de la web van en crecimiento. Ahora cabe hablar acerca de las motivaciones que nos mueven a buscar una alimentación correcta. En la época actual donde se da prioridad al cuidado del cuerpo, sea por verse mejor o por sentirse mejor, recurrimos a la herramienta de las redes para ver qué dieta poder seguir. Generalmente es a lo primero que acudimos, porque es más fácil que acercarse al consultorio de un profesional, o porque creemos que nos veremos igual a la propia persona con ¨cuerpo perfecto¨ que nos brinda los tips de su propia dieta en un video de Instagram. Esto es lo que principalmente lleva a un impacto negativo en la percepción que los usuarios tienen de sí mismos, da lugar al refuerzo de las inseguridades y el aumento de los niveles de ansiedad que se convierten entonces en factores de riesgo que pueden conducir a trastornos de la conducta alimentaria.

Si bien es fácil armarnos o seguir una dieta gracias la facilidad de las redes sociales para hacerlo, mi consejo como joven, y usuario, que se ve influenciada por ellas, es que recurramos a un profesional de la salud, como pueden ser lxs nutricionistas, que sabrán guiarnos de manera adecuada sin arruinarnos la salud y a la vez llevando una dieta controlada.

En vez de fiarnos de cualquier material que ande dando vueltas por allí, un método bastante seguro para obtener conocimiento respecto de este tema en internet (porque somos unos vivos bárbaros): es el comenzar la búsqueda de información a través de sitios web seguros, relacionados con la salud y la nutrición, elegir fuentes de información ligadas a organismos gubernamentales, sociedades o asociaciones médicas o científicas, fundaciones o universidades. Hay que acostumbrarse a consultar y contrastar varias fuentes de información nutricional y de salud, lo cual aumenta la probabilidad de obtener información imparcial.

Tips para no meter la pata con la alimentación y las redes

  • Consultá sitios seguros (no solamente https, si no con dominios confiables, con trayectoria).
  • Que sean sitios de profesionales de la salud.
  • No le hagas caso a Carla de “Las Estrellas” que dice “estar gorda” con 56 kilos.
  • ¡Andá a ver a un/a nutricionista!
  • En Milénico te queremos así como estás, pero si querés estar más sano/a te hacemos el aguante.
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