Es de particular atención lo que sucede en España, no solo por los hechos de violencia, que los medios (en especial las redes sociales) han evidenciado en la región de Catalunya, sino porque existen diversas regiones que están sumamente pendientes de cómo se resuelve esta cuestión para iniciar un proceso similar.

Primero hay que remontarse a la historia de la creación de España, cuatro reinos que se unen para poder expulsar a los moros de la península ibérica; el más fuerte de ellos el de Castilla (nada es casual, hoy en día hablamos el mal llamado español, cuando en realidad debería decirse castellano).

Cuando Napoleón “pidió permiso” a los reyes para pasar por territorio español y tomar Portugal, que en realidad se trató de una treta y terminó por tomar España (mientras los reyes de Portugal huyeron al actual Brasil para refugiarse), el entonces Virreinato del Río de la Plata aprovechó y se liberó de la Corona Española. Un catalán una vez dijo: Uds. aprovecharon en 1810, mientras que nosotros nos quedamos y recién ahora queremos separarnos.

La región de Catalunya con 7,5 millones de habitantes tiene como idioma al Catalán, Español y occitano, con una idiosincrasia particular, que abarca Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona, ocupa un territorio estratégico de unos 32 000 km² y salida al mar mediterráneo. Con industrias de diversa índole, como ser: metalúrgicas, químicas, textiles, producción de bienes y servicios, gastronomía moderna, puertos marítimos; que se ha dado a conocer al mundo después de los juegos olímpicos del año 1992, convirtiéndola en una ciudad cosmopolita, con un flujo de turistas excepcional, una puja constante entre lo antiguo y lo moderno.

Un caso en Brasil
Sin ir muy lejos, este fin de semana el movimiento “O Sul é Meu País” (El sur es mi país) realiza este día sábado 07/10 en el Estado de Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul un plebiscito denominado Plebisul. El objetivo es la consulta popular y juntar los votos de la población a favor o no de la separación de los tres estados que , juntos, pasarían a formar un nuevo país independiente del resto de Brasil. Los tres tienen una población estimada de 29,5 millones de habitantes   .

En Paraná, el plebiscito será realizado en 80 municipios, los voluntarios del movimiento estarán instalados en puntos estratégicos de las ciudades, al lado de las urnas de votación, principalmente en plazas centrales, en el horario de 8 a 17h.

No es la primera vez que votan, el año pasado tuvieron que cambiar el día porque coincidía con las elecciones ordinarias y si bien se esperaba una mayor participación (esperaban llegar al millón de participantes) solo alcanzaron 600.000 votos.

Es un movimiento, que según los mismos encuentra sus justificativos en que comparten los requisitos para considerarse una nación (Anthony D. Smith define la nación de la siguiente forma: «una comunidad humana con nombre propio, asociada a un territorio nacional, que posee mitos comunes de antepasados, que comparte una memoria histórica, uno o más elementos de una cultura compartida y un cierto grado de solidaridad, al menos entre sus élites».) De todos estos requisitos, para ser considerada una nación, se cumplirían plenamente. No hay que olvidar que en su mayoría recibieron fuertes corrientes inmigratorias de italianos y alemanes, que se instalaron en estos tres estados; casi todos las ciudades o pueblos tienen un CTG (Centro de Tradiciones Gauchescas), donde aprenden bailes y comidas típicas.

De Vuelta a Catalunya
El problema radica en que si los catalanes proclaman su independencia, no solo dejan de pertenecer a España, también se van de la Comunidad Europea; lo que significa el abandono de los bajos aranceles, tasas, impuestos preferenciales, moneda, libre circulación de bienes, servicios y personas, prestamos con bajas tasas de interés y de incentivos entre otros aspectos que si bien se podrían salvar con la firma de una tratado para adherirse a la comunidad como estado independiente, requeriría el voto unánime de los países miembros -incluida España- algo muy difícil de que acontezca.

Por ello, los intentos de separación de Catalunya generan una enorme expectativa, no solo por las particularidades del caso y por ser el primero del S.XXI en occidente, sino porque servirá de modelo a seguir por las otras corrientes separatistas.

Es válido recordar el caso de Santa Cruz de las Sierras en Bolivia, los estados de Alaska, Texas o California en EEUU, la región de Magallanes y Antártica Chilena, Guayas o Manabi en Ecuador, Guyana Francesa, la nación mapuche en Argentina, Canadá con ocho de sus estados y/o regiones, siendo la más pujante y que incluso ha logrado el reconocimiento de nación el estado de Quebec; en fin, hay más de 90 intentos separatistas sólo en América.

El caso de las islas Malvinas (o Falklands), un tópico tan sensible para los argentinos no ha sido incluido porque falta a uno requisitos del derecho de la libre autodeterminación de los pueblos porque se trata de población implantada.

¿Es válido considerar un referéndum donde la mayoría de los contrarios a la separación, no han votado por considerarla ilegal? ¿Van a declarar la autonomía cuando menos de la mitad se ha acercado a votar? ¿cuándo existen pruebas de cientos de irregularidades en el referéndum? A veces hay que tener mucho cuidado con la información que se maneja para tomar una decisión tan importante; no hay que olvidar el Brexit, por el cual el Reino Unido ha votado su salida de la Comunidad Europea y que tantos dolores de cabeza plantea para ambos lados, incluso no se descarta la posibilidad de revertir el proceso. La misma Comunidad Europea que se ha lavado las manos en esta ocasión aludiendo que se trata una cuestión interna y hay tantos expectantes pendientes de cómo se resuelve para poder llevar a cabo su propia separación.

Solo el tiempo dirá que ocurrirá, si solo se trató de un bluff (término inglés, por el cual se intenta engañar a una persona para que crea que uno puede o va hacer algo) para poder mejorar la posición de negociación como país autónomo dentro del España y obtener un estado como el país Vasco o de Navarra donde administran su propia recaudación, sin pedir un euro al gobierno central o si realmente están cansados del centralismo madrileño y quieren continuar con sus vidas separados de la madre patria.

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