¿Alguna vez imaginaste poder comer gratis en tu restaurante de “fast food” favorito? Parece un sueño, pero es verdad: existen unas tarjetas especiales que te permiten comer comidas rápidas en uno (o varios) locales del mundo, sin pagar un solo peso.

¿Ya se te hace agua la boca? Acá te contamos de dónde salieron y cómo conseguirlas. Desde ya te adelantamos que no es nada fácil.

Existen en el mundo un número pequeño de personas que disfrutan de este tipo de tarjetas, que imitan a las de crédito. Con ellas, pueden comer gratis en todos los McDonald’s y Burger King del planeta de por vida.

Pero… ¿de dónde salieron esas tarjetas?

Probablemente nunca hayas escuchado hablar de Raymond Albert Kroc. Él fue un empresario estadounidense que influyó en la vida (y la barriga) de millones de personas como pocos lo han conseguido.

Más conocido como Ray Kroc, este empresario se asoció en el año 1954 con los hermanos Richard y Maurice McDonald para supervisar la expansión nacional de la hamburguesería “McDonald’s” y en 1961 terminó haciéndose con el control total de la empresa. Aunque no es el fundador de la cadena de los arcos dorados, sí es el responsable de que creciera hasta convertirse en la primera cadena de comida rápida por su mayor número de restaurantes.

Cuando el empresario comenzó su liderazgo en McDonald’s, ideó repartir un número reducido de tarjetas que otorgaban comidas gratis. Kroc también firmaba y regalaba una serie de cupones a ciertos clientes, que eran válidos para comer gratis durante toda la vida en cualquier restaurante de McDonald’s en el mundo. Como era de esperar, a medida que la cadena creció, el valor y la utilidad de estos cupones se dispararon.

No se sabe exactamente cuántos de estos cupones regalados existen, aunque la versión oficial de McDonald’s es de “varias personas a lo largo del tiempo”.

Con los años, también se supo que la cadena de hamburguesas cambió los cupones por algo más moderno e innovador: una TARJETA, la McDonald’s Gold Card. Cumple el mismo cometido, aunque puede estar limitada a un solo restaurante, a una selección de restaurantes, o en algunos casos, de acceso en todo el mundo.

¿Y quiénes poseen estas benditas tarjetas? Obviamente, los pocos que las tienen son figuras históricas de la empresa hamburguesera o celebridades que han sido cercanas a la marca.

Uno de ellos es Warren Buffett, uno de los hombres más ricos del mundo, quien puede disfrutar de dicho privilegio, aunque solo pueda consumir en Omaha (Nebraska). Él es famoso por ser muy ahorrador, al punto de rozar la tacañería. Por eso, desde hace décadas se puso como propósito sólo gastar un máximo de 3 dólares en su desayuno y encontró que en McDonald’s existían varias opciones que se ajustaban a su presupuesto.

Otro de los afortunados es Bill Gates, el magnate del software, que se volvió fan de McDonald’s gracias a su amigo Buffett. En este caso, la codiciada tarjeta dorada le da derecho a comida gratuita para siempre en todo el mundo, lo que convierte a Bill Gates en la única persona públicamente conocida que tiene una tarjeta de oro de por vida en los McDonald’s de cualquier parte del planeta, aunque estamos seguros de que existirán muchas más.

¿Y Burger King? Su historia es similar a la de su rival, aunque en este caso hay un número exacto de personas que disfrutan de las llamadas Gold Burger King Crown Cards: 12. Estos afortunados poseen una tarjeta que les otorga comida gratis de por vida en cualquier Burger King del mundo y solo la tienen personas a las que consideran “amigos de la casa”.

En fin, las famosas tarjetas sí existen y tener una, implica un gran poder. Son seguramente la pesadilla de muchos nutricionistas, pero ¿me vas a decir que no es un sueño hecho realidad?

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