Día a día vivimos rodeados de cosas que solo a los genios, personas muy adelantadas para su época, se les ocurrió idear. Visualizate en este momento, leyendo desde un dispositivo digital esta nota, escrita en una computadora con un procesador de textos, mientras caminás con tus zapatillas con una suela que absorbe impactos, o tomás un mate con tu termo que conserva el agua caliente por 12 horas, o estás tirado en tu cama con colchón de resortes y pensá en cuántas cosas se inventan todo el tiempo que nos ayudan a hacer nuestra vida más interesante, fácil, cómoda o divertida. Muchas veces no sabemos ni nos preguntamos a quién, cuándo ni por qué se le ocurrieron estas genialidades, pero preparate para conocer a continuación, grandes conceptos que tuvieron y tienen gran impacto en la sociedad, desarrollados nada más y nada menos, que por argentinos

El Sistema Dactiloscópico

En el año 1891, impulsado por la enorme cantidad de crímenes sin resolver, el policía argentino Juan Vucetich ideó el método de clasificación y tecnología de identificación de personas por medio de sus huellas digitales.

El Bypass cardíaco

El Doctor René Favaloro creó un método que revolucionó la cirugía, que hasta el día de hoy continúa como la más practicada en el mundo: la intervención quirúrgica para tratar obstrucciones del corazón.

El método de conservación de sangre

A principios del Siglo XX ya existía la transfusión de sangre, pero cuya concreción era únicamente factible si se realizaba en el mismo momento de su extracción. En el año 1914, y después de tres años de investigación, el Doctor Luis Agote inventó un sistema para mantener la sangre sin coágulos, permitiendo de este modo su uso diferido.

El helicóptero

Sin perjuicio de que el concepto en sí es bastante antiguo, el primer helicóptero en poder volar y ser controlado fue íntegramente creado y pilotado en Buenos Aires en 1922 por Raúl Pateras de Pescara, cuyos sistemas se siguen usando en la fabricación de los helicópteros más modernos.

La birome

Nacido en Hungría, pero naturalizado argentino, Ladislao Biró en el año 1943 patentó su invento, cuya idea nació al observar a unos niños jugando en la calle con bolitas, dejando una de ellas una estela de agua sobre el asfalto al cruzar un charco. Usando este mismo principio, desarrolló también el desodorante a bolilla.

El colectivo

Sí, leíste bien, el colectivo de transporte urbano de pasajeros se remonta al año 1928, cuando un grupo de taxistas de Buenos Aires decidieron realizar un recorrido fijo en el que podían ir varias personas, pudiendo de esta forma cobrarles menos por su uso.

El semáforo para ciegos

En el año 1983, Mario Dávila patentó este aparato que se instala en esquinas de calles muy transitadas y emite un sonido en distintas velocidades que permite a los no videntes saber si hay vía libre para cruzar la calle o si debe aguardar.

El bastón para ciegos

En el año 1921, José Mario Fallótico vio a un ciego esperando por ayuda para cruzar una calle de Buenos Aires, pero nadie se percataba, por lo que pensó en crear algo que fuese una herramienta y al mismo tiempo un símbolo para avisar que la persona necesita ayuda. Su invento fue tan trascendental, que el bastón para ciegos tiene incluso su propio día internacional (15 de octubre).

Las emisoras de radio

No, no hablamos de la radio en sí, sino de la primera red de radiodifusión con ellas, que fue ideada por Enrique Susini y tuvo lugar en el Teatro Coliseo de Buenos Aires en 1920, y continuó transmitiendo hasta hace 20 años atrás.

La tapa a rosca degollable

En el año 1968, Jorge Weber desarrolló y patentó este invento, que permite cerrar una botella herméticamente, y al llegar al usuario, cortarla y abrirla sin mayores complicaciones.

El sonido holofónico

Es una técnica de espacialización sonora que consiste en un sistema acústico que permite crear la ilusión de tridimensionalidad, y fue creada por Hugo Zuccarelli en los años 1980. ¿No entendés cómo funciona? Ponete los auriculares, cerrá los ojos y reproducí este vídeo

Como vimos, muchas de estas mentes brillantes nacieron o desarrollaron sus inventos en nuestro país que, a pesar de no encontrarse a una primerísima escala a nivel mundial en este campo, trascendieron fronteras, generaciones, grupos etarios, ideologías, etcétera. Por eso, si se te ocurre una idea, te alentamos a full para que lo intentes, pensala, estudiala, analizala, preguntá y ni bien puedas, metele ficha. Queda más que claro que no necesitamos estar en el primer mundo para inventar; ¡la creatividad no tiene fronteras!.

 

 

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