No es el acuífero guaraní, mucho menos la tierra colorada. Tampoco la yerba o la industria forestal. No lo es la gente, ni el turismo. No son los festivales, provinciales o nacionales. Y tampoco las maravillas naturales. A Macri lo que lo vuelve loco de Misiones es la Renovación, el primer Cambiemos.

Hace unos días leía un artículo de este mismo portal que hablaba acerca de la “predilección” de Macri por Misiones. Una vez más, como Presidente (recordemos que hasta «vivió» en Misiones), visitaba nuestros pagos y Passalacqua lo recibía en Iguazú. Claramente ameritaba una nota de ese tenor.

Hugo y Mauricio arrancaron sus respectivas gestiones el mismo día. Contexto temporal, similar. Espacial, claramente no. Mientras aquí se mantenía la línea política, a nivel nación, justamente, Cambiamos ¿Qué implicaba todo esto? Que por primera vez, en muchos años, íbamos a jugar en bandos diferentes con Nación.

Creo que ni el más optimista dentro del equipo de Mauricio imaginaba esta situación que se plantea hoy. Todos esos análisis “a priori” que predecían cierto distanciamiento, por las respectivas muestras de afecto de un lado y del otro, han quedado atrás con el correr de los casi 30 meses que llevan gobernando. Sin lugar a dudas, Macri pretende más, como también Hugo mantiene vigente varios de sus reclamos, sobre todo en materia económica. Este último será un ámbito donde los legisladores nacionales tendrán un rol protagónico, al menos en la carrera a 2019. Rol que por ser protagónico traerá responsabilidades, sin dudas. Pero que también deberá ser encarado con una cintura digna del Burrito Ortega en aquel Clausura 2002 (?), ya que los Senadores y Diputados Nacionales deberán efectuar los reclamos de los misioneros, pero cuidando esa gobernabilidad producto del acuerdo entre mandatarios.

¿Pero por qué se fija un presidente de una nación, con más de 40 millones de habitantes, en una provincia como Misiones? Provincia catalogada, muchas veces, como una que no mueve la «aguja electoral». Hay dos cuestiones. La primera a observar es que, a los muchachos que están diseñando la “gobernabilidad” de Cambiemos (esa que no la vemos), no les conviene la ambición de pintar el país de amarillo. Porque es, netamente, imposible. Entonces se sirven de Misiones como: La Oposición Ejemplo –LOE llamado de aquí en adelante en varias partes de este texto- para las demás provincias donde no gobierne Cambiemos. La segunda es que esos mismos tipos: Macri, Durán Barba, Peña; pónganle el nombre que quieran, han visto que el sistema político de LOE es lo que ellos aspiran a ser. Es a través de la gobernabilidad (esa que sí podemos ver), con acuerdos, signos de apoyo y reconocimientos en público que desde Nación buscan ese acercamiento. Lógicamente, sobre todo en Misiones, hay mucha gente creyendo que damos demasiado y recibimos muy poco, y que no se encuentra muy satisfecha con esta situación. Hace unos días, en una reunión intima realizada en un salón en la periferia de la ciudad de Posadas, el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad afirmaba antes altos mandos de la Renovación que: “Hugo nos está llevando por un excelente camino. En este momento complejo, por la situación económica, Hugo nos está llevando excelente”.

Yo no vengo a contarles a fondo como nació la Renovación, porque ello es digno de varios artículos (sino de un libro). Pero para resumir, la Renovación nace en 2003 y muchos no se suman a la movida de Rovira, salvo un pequeño grupo que apostó todo a Kirchner y a decirle que no a Ramón Puerta.

Si ven la génesis, hay muchos elementos similares con el surgimiento de Cambiemos en 2015. El frente que hoy gobierna el país nace de una coalición que se materializó en una interna entre la Coalición Cívica de Carrió, el Radicalismo de Sanz y el PRO de Mauricio, entre otros. El que ganaba, eventualmente, gobernaba, los demás acompañaban. Lo más peronista que vimos en los últimos años. Increíble ¿no?

Si bien la interna no se dio en LOE, el nacimiento es similar en la cuestión de fondo: Cambiemos llega para romper con la política tradicional. No se termina la polarización, el gobierno nacional pretende hacer uso de esta estrategia muchos años más, pero cambió las reglas de juego. Y se crean así en nuestro país, según varios analistas, los “Partidos Políticos Modernos” (PPM). Cambiemos hizo la lectura perfecta de las pretensiones de la gente porque se dieron cuenta el electorado cambió. No, no son otras personas. Claro que con el paso del tiempo nuevos votantes se involucran, pero advirtieron que las personas han cambiado su manera de pensar, de informarse y de comunicarse. Por esto es que yo fijaría un poco más atrás en el tiempo esto del nacimiento de los PPM: el caso del PRO a mediados de 2000 y, lógicamente, a principios de milenio La Renovación, además de otros casos en diferentes provincias. Frentes políticos estos que detectaron el fin de ciclo de los valores que pregonaban los partidos políticos tradicionales. ¿La gente no quiere más justicia social? ¿Se cansó la población de los principios del Republicanismo, bandera del Radicalismo? No. Se quedaron atrás justamente por todo lo contrario, porque son inobjetables. Están implícitos. Pero las necesidades prioritarias, en Misiones y en el mundo, hoy son otras.

Los años que lleva el Frente Renovador de la Concordia gobernando han hecho que la unión entre Peronistas, Radicales y demás partidos haya quedado en el tiempo. ¿Por qué? Porque hoy mucha gente que está involucrada en la política renovadora, incluso en mesas de tomas de decisiones importantes, han comenzado a hacer política bajo este paraguas. Una ideología, un partido propio.

En cambio, valga la redundancia, nadie nació de Cambiemos. Cambiemos lleva tan poco en el poder, que pese a la inclusión de muchos jóvenes en sus primeras líneas, nadie nació «políticamente» en Cambiemos. Estos serán PRO, estarán sentados en mesas radicales de hace un tiempo, pero todavía no hay dirigentes de Cambiemos pura y exclusivamente. Para confirmar esta teoría, desde adentro, basta volver a escuchar a Nicolás Massot con Antonio Laje, cuando no sabía que estaba al aire.

En la Renovación, justamente, hay muchos dirigentes que hoy se encuentran tomando decisiones que nacieron como Renovadores. Gente joven o más grande que nunca había participado en política, y que luego de 2003 encontró en la Renovación ese lugar que lo identificaba. Por eso decimos que la Renovación, al igual que Cambiemos, es mucho más que la unión entre peronistas y radicales. 

Para mucha gente la Renovación es una forma de hacer política que supera incluso la génesis donde hemos visto esos acuerdos. Con aciertos y errores, a lo largo de estos 15 años instaló conceptos como el Misionerismo sin caer en el «relato», como lo hizo el Kirchnerismo. Hizo revisionismo histórico sin caer en el abuso, y la política de «estar cerca de la gente» está desde el día uno: cuando Rovira pateó el tablero de la política para decirle «No» a Men*m y jugársela con Néstor, por aquel entonces un gobernador de una provincia con menos habitantes que Posadas. El riojano, por su parte, había calificado a Puerta como «el mejor alumno del modelo», refiriéndose así a las privatizaciones llevadas a cabo en los 90.

Macri necesita encontrar su lugar dentro de la mesa de conducción de Cambiemos (y sentarse en la cabecera)

Elabora políticas internacionales a 2020, económicas a 2021 y locales, como el Plan Belgrano, a 2023 ¿Lo hace Cambiemos? No. Lo hace Macri. Es Macri ¿Qué importa que Vidal o Peña midan más? Macri es ese candidato maleable del círculo rojo y si le alcanza para ganar por un punto, es el candidato. Es el tipo que te saca el fútbol sin escrúpulos el día después de las elecciones. Es (como Braden o Perón) Macri o Cristina. Ojo, es también el tipo que venía a vender todo y hasta ahora no privatizó nada, y cuando vemos los ajustes comprendemos que muchos de ellos, en forma gradual o no, Scioli también los iba a hacer. 

Y supongamos que gana. Si, no se asusten pero puede ganar. Si esta economía no estalla por los aires, siguen vendiendo en 2019 como hace unos días, los índices de inflación que bajaron y la cantidad de familias que han salido de la pobreza; esto sumado a que el Peronismo no deje de lado sus intereses personales y no sé de la maldita unificación, ahí también gana. También puede unificarse el peronismo detrás de ¿Urtubey? y perder contra Macri. En ese caso el 11 de diciembre de 2019 arranca la batalla más descarnada de todas: Vidal, Peña o Larreta. 

Y esta pelea necesita conducción para que no se vaya todo al demonio. Para no perder el caudal político logrado en estos años por una disputa interna (sabemos que las campañas sacan lo peor de todos). Esa conducción Macri no la tiene aún. No se ustedes, pero yo lo imagino a Carlos (Eduardo Rovira) hablando y a Mauricio con anotador y birome, cual periodista de la vieja escuela.

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