La semana pasada, nos sorprendió la grata noticia de la existencia de un nuevo ejemplar de yaguareté en la zona del Parque Provincial Salto Encantado, en Aristóbulo del Valle, Misiones.

Hace poco más de tres años que no se registraba actividad más que del único felino del que se tiene conocimiento que habita en la zona, un macho adulto que se llama Mombyry.

El nuevo yaguareté es un macho un poco más joven que Mombyry, y aún no tiene nombre. Es probable que sea hijo de este último y que ande por la zona buscando establecerse. Los machos no se llevan bien entre ellos, así que será cuestión de tiempo para establecer quién queda como dominante y haga que el otro (o los otros, ¡esperemos que haya más!) se desplace.

Cada ejemplar de yaguareté necesita como mínimo entre 75 y 80 kilómetros cuadrados de selva, con buena disponibilidad de presas, para subsistir.

La situación actual del yaguareté en Misiones

Hoy, estos animales resisten en apenas el tres por ciento de su hábitat natural, según un estudio del Instituto de Biología Subtropical (unidad ejecutora del Conicet). Declarado en 2001 Monumento Natural Nacional, la máxima categoría de protección para una especie, los pronósticos predicen la desaparición del yaguareté en los próximos 50 años.

Desde la Fundación sin fines de lucro Red Yaguareté indican que en Argentina no quedarían más de 250 ejemplares vivos. En todo el ámbito de su distribución, el Yaguareté encuentra dos problemas fundamentales de supervivencia: la modificación de su hábitat (con la consecuente pérdida de refugios y presas naturales) y la presión de caza debido a los ataques al ganado doméstico.

A raíz de esto, desde el año 2011, la Red Yaguareté comenzó a desarrollar sistemas de alambrados y corrales electrificados para evitar que los felinos se acerquen a estas presas tan accesibles como abundantes, para ponerle fin al conflicto y buscar la convivencia.

El objetivo de este programa es terminar con un conflicto que ha llevado al borde de la extinción al Yaguareté en muchos sitios del continente y que en Argentina es tal vez la mayor amenaza que enfrenta la especie. Si se pone fin al conflicto, se pone fin también a una de las principales causas de extinción.

Sin embargo, a pesar de que en 2017 no se registraron ataques al ganado en nuestra provincia (salvo dos, en potreros que no contaban con esos sistemas), se los sigue matando ya sea por este tema e incluso por caza deportiva y diversión.

Hoy, el yaguareté encuentra relativamente buena protección en el bloque selvático del norte de nuestra provincia de Misiones, fundamentalmente en Parque Nacional Iguazú, los Parques provinciales Puerto Península y Urugua-í (en especial el área norte) y la Reserva Natural de la Defensa Puerto Península. Sumado a ellas está la Reserva San Jorge de la empresa forestal Arauco, cuya ubicación es clave debido a que conecta y cierra el bloque. Los Yaguaretés utilizan incluso las áreas forestadas, en especial aquellas donde se dejan fajas de monte nativo (llamadas Fajas Ecológicas).

Al sur de la ruta 17 aún persiste un bloque selvático de alrededor de 50.000 hectáreas y buen estado de conservación, aunque no posee áreas protegidas estatales y eso atenta contra su conservación a largo plazo. Esta área ubicada en el centro del Corredor Verde es fundamental, pues es una Zona Núcleo muy poco estudiada, cuenta con apenas unas pocas hectáreas bajo protección privada y la cacería furtiva aún es muy alta.

La Reserva de Biósfera Yabotí y zonas circundantes, que totalizan cerca de 300.000 hectáreas, aún albergan Yaguaretés. A pesar de la extracción maderera que existe en la zona, no se han producido grandes desmontes y la principal amenaza es la cacería, pues la zona es muy extensa y cuenta con una amplia frontera con Brasil, desde donde ingresan muchos grupos de cazadores a buscar las presas que del otro lado de la frontera ya no se encuentran.

Nuestra ley provincial XVI – Nº 78, sancionada en el año 2004, establece un Plan de Conservación de Grandes Felinos cuya finalidad es conservar y preservar las especies que habitan la ecorregión paranaense en jurisdicción misionera. Lamentablemente, la ley todavía no fue reglamentada; sin embargo, en virtud de ella ya se indemnizó a ganaderos de Ruiz de Montoya que tuvieron pérdidas por ataques a sus animales.

La convivencia entre el humano y el yaguareté es posible en Misiones. El acompañamiento de las ONGs y del Estado es fundamental para la información y protección de la Panthera onca (éste es su nombre científico).

Celebramos la aparición de este nuevo ejemplar, ya que como te contamos, la situación es verdaderamente crítica: si no seguimos implementando sistemas de protección a este felino, en tan sólo 50 años podría extinguirse.

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