No se nos ocurre otra teoría conspiranoica, sepan disculpar, pero lo que pasa cada año en Capioví pareciera ser obra de algún ser con superpoderes o magia ilimitada. Pero no, es el resultado de un montón de vecinos que trabajan los 365 días del año para tener a su pequeña ciudad, mejor, más linda y lista para las fiestas de fin de año.

No vamos a hablar más, les dejamos algunas fotos (son de Beto Pighin) y cuando terminen, pueden ir a este álbum de Facebook para ver otras tantas.

Cabe destacar el compromiso con el medioambiente del pueblo, ya que no solamente la decoración está hecha con botellas plásticas recicladas, Capioví decició ya hace varios años no entregar bolsas plásticas en los comercios y supermercados.

 

¡No se salvaron ni los conos!
De noche la magia sigue a la vista.
No hay edad para ayudar. Todas las generaciones acompañan el proceso de decorar el pueblo entero.