La Colectividad Rusa de Misiones queda constituida el 7 de febrero de 1987 por Rusos, Bielorrusos, descendientes y familiares en general para «constituir una asociación civil sin fines de lucro con el objeto de preservar y difundir la cultura de nuestros padres y abuelos», con sede en la ciudad de Oberá.

Ese mismo año, se inicia la participación en la Fiesta Provincial del Inmigrante (en Oberá), en el espacio del Complejo Polideportivo Ian Barney, realizando exposición de artesanías, objetos pertenecientes a inmigrantes rusos, difusión de música y danzas típicas, enseñanza del idioma, etc.

A su vez la Federación de Colectividades, le asigna un predio en el Parque de las Naciones, donde ya estaban instaladas con sus sedes varias colectividades.

Respondiendo al espíritu de desarrollo cultural y a la idea generadora, y ante la premisa de construir una casa típica rusa, se inicia una investigación y estudio de campo en base a testimonios de inmigrantes sobre “como” y “de que manera” construyeron sus viviendas los inmigrantes principalmente de la corriente inmigratoria de las décadas del 20 y 30 del siglo XX. Es así como se descubre que esta “casa tipo” existía a pocos kilómetros de Oberá, y se toma la decisión de recuperarla por su carga histórica.

Fue construida por el inmigrante ruso, Basilio Mielnik, en Colonia Guaraní, durante los años 1932/1937, su lenguaje arquitectónico responde a las casas vernáculas de madera de principio del siglo pasado de Europa Oriental.

Colectividad Rusa
La vivienda en Colonia Guaraní, en su estado y ubicación originales.

La comisión directiva de la colectividad decide que el proyecto arquitectónico a desarrollar para el Parque de las Naciones tendrá como eje el traslado, relocalización y refuncionalización de la casa construida por Don Basilio Mielnik y que una vez en su nueva localización se recreará el entorno típico de la chacra de un colono inmigrante ruso de principios de siglo XX, de la zona centro de Misiones.

Las tareas de relocalización se inician en el mismo año, pero en vez de desmontar la casa de madera como se hace habitualmente, se decidió que la rigidez estructural y forma de construcción permitiría su traslado en una pieza, como vemos en las películas norteamericanas, para luego restaurarla en su nuevo destino.

La casa de Don Basilio dejando Guaraní, rumbo a Oberá.

La casa de Don Basilio emprendió un viaje de algo más de 6 kilómetros que separan a Guaraní del Parque de las Naciones en Oberá, y una vez reubicada se restauró por completo, recreando todos sus ambientes: Dormitorios, cocina, comedor, galerías, etc. recibieron mobiliario, utensilios domésticos, indumentarias, bibliografía y otros muchos elementos originales de la época en la que los inmigrantes llegaron a la tierra colorada. Todos elementos existentes aún en nuestras colonias con un alto grado de abandono y riesgo de perder absolutamente todo su valor histórico. Todos los elementos, incluso las herramientas y elementos de carpintería, agrícolas, recipientes para conservación de alimentos, carros, etc. fueron devueltos a su estado original para ser exhibidos en la nueva casa museo.

En el año 1988 se inician los trabajos de restauración y reconstrucción de la casa transladada y se comienzan a definir las demás instalaciones, entre ellas el galpón, que fue proyectado como una gran cabaña siberiana, con el sistema constructivo de troncos apilados y encastrados. En el año 1997 fue inaugurado para convertirse en el restaurante de la colectividad y ser un espacio integrador social y cultural. Ya en 1998 se inaugura la Casa Museo que funciona como muestra temporaria, durante las fechas en las que se desarrolla la Fiesta Nacional del Inmigrante.

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