Acompáñame a leer esta triste historia.

¿Viste que en Europa hay supermercados en los que no hay cajeros humanos? Comprás, pasás vos mismo tus cosas por el lector de código de barras y pagás. Simple y sencillo.

Resulta que Adel, de 19 años, quería una PlayStation, pero no se la podía comprar. ¿Cuánto sale? 340 Euros, más de $14.600. Sin embargo, más rápido que ligero, tuvo una de esas ideas que en el momento parecen geniales, pero que después te hacen replantear por qué sos tan estúpido.

Nuestro “héroe” decidió entrar a un hipermercado en Montbéliard, Francia. Puso la Play en el carrito, pero no iba a pagar ese precio tan alto; entonces, acto seguido, se dirigió al sector de frutas y verduras. Ya te imaginás lo que viene, ¿no?

La consola de Sony es una de las más exitosas de la historia y se volvió un must para los gamers.

EL joven compró una Play a €9

Metió la consola en una bolsa, la pesó y se fue derechito a la caja, donde la empacó y pagó la cuenta: €9,25 (casi $400 ARS). “Y si robé una, ¿por qué no robar dos?”, dijo Adel. Claro, ¿quién no lo pensaría?

Al otro día fue, convencido de hacer historia, pero al amigo le salió mal la jugada: lo atraparon y terminó confesando hasta la compra del día anterior. Muy pronto se le terminó la joda a Adel, a quien condenaron a 4 meses de prisión y a una pena accesoria de 5 años de prohibición de elegibilidad (¿alguien pensaba votarlo?).

Y así termina la historia de Adel, que compró una Play a €9 pero la terminó pagando en la cárcel, en 4 cuotas.