Vacaciones, ese momento del año que todos aguardamos con mucha ansiedad, y para lo que probablemente mes a mes ahorremos de a poquito para ver, cuando llegan, para qué nos alcanzó el esfuerzo de los últimos 12 meses, y si la situación lo permite y pudimos hacer las cosas bien (o aceptamos tarjetearlo y cruzamos los dedos para poder pagar los posteriores resúmenes), tratar de organizar algún viaje para despejar nuestra mente y enriquecernos como personas.

Esa descripción es la de la mayoría de las personas “normales” a las que nos gusta viajar: planificación, ahorro, y un par de semanas al año de disfrute para después hacer números y ver si se puede reiniciar el ciclo. Pero no, claro que hay muchos millennials que por herencia, suerte, talento o visión, están exceptuados de la regla, y uno de ellos, es Garrett Gee.

En 2013 y con solo 24 años, Garrett se presentó en el programa de televisión “Shark Tank”, en el que un grupo de exitosos inversores escuchan propuestas de personas que necesitan financiamiento para su proyecto, y a cambio de un porcentaje de participación en la compañía, ofrecen el dinero necesario. La aplicación que él presentó, se llamaba “SCAN”, y su función es escanear códigos QR y a través de ellos, integran el mundo digital con el real.

Para ese entonces ya contaba con US$8.000.000 conseguidos a través de varios inversores privados para el desarrollo de la aplicación, pero esta vez había ido por algo grande: pedía un millón de dólares por el 5% de su compañía, y no, no consiguió ningún trato con los de Shark Tank… Pero sí con los dueños de SnapChat. Un año después de su presentación, vendió la app por la módica suma de US$54.000.000 (más de dos mil millones de pesos argentinos con la cotización de la fecha, o para que visualmente sea más impactante, $2.000.000.000).

Según cuenta el mismo Garrett, al concretar la operación, chequeaba el saldo de su cuenta bancaria a cada rato para asegurarse de que sea real, y sí, lo era. Entonces, en 2015 con su esposa, con quien ya tenían en ese momento dos hijos de en ese entonces 3 y 1 año respectivamente, se preguntaron qué podían hacer, porque comprar casas lujosas y autos, no lo consideraban una opción acertada. Así que como buenos millennials, decidieron hacer algo que probablemente soñamos todos: viajar por el mundo.

Organizaron una venta de garage y se desprendieron de casi todas sus pertenencias, lo que les redituó casi US$45.000, y planificaron usar ese dinero para solventar sus viajes, y no los millones que tenían en el banco, por lo que no iban a ser ni de lujo ni ostentosos: tomar vuelos económicos o consumir solo agua con las comidas, son algunos ejemplos.

Pero eso no es todo… hace un poco más de un año, mientras recorrían Sudáfrica, Jessica le contó a Garrett que estaba embarazada de nuevo. Y a los 9 meses llegó el quinto viajero: Calthan. Antes de cumplir su primer añito, Calthan ya había viajado por ¡25 países!

Hoy en día, además de continuar con sus paseos, lograron hacer de su viaje algo redituable, ya que la presencia en todas las redes sociales y los cientos de miles de seguidores, vienen de la mano de publicidad, ofertas y los famosos “canjes”. También organizan sorteos con cierta regularidad a destinos increíbles, lo que viene de la mano de más seguidores, y por lo tanto, más dinero que entra en forma regular. En conclusión, están recorriendo el mundo y aun así son cada día más ricos.

Pueden seguir las historias de Garrett, Jessica, Dorothy, Manilla y Calthan en FacebookInstagramTwitterYouTubeen su blog.