La Base Marambio es la única estación argentina en la Antártida con pista de aterrizaje, la base Marambio se constituye un pilar fundamental de la actividad antártica argentina. A lo largo del año recibe vuelos de aviones Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina desde el continente. La Fuerza Aérea Argentina en cumplimiento de políticas e intereses nacionales en el Sector Antártico Argentino, mantiene con inquebrantable vocación de servicio la capacidad operativa de volar en y hacia el Continente Blanco. La misión de la Fuerza Aérea Argentina en la Antártida Argentina es alcanzar y mantener la capacidad logística que permita brindar apoyo a las actividades de investigación científica de institutos nacionales, extranjeros e internacionales, que se realicen en el Continente Antártico.

Matías es un orgullos egresado de la EPET 9 de Leandro N. Alem que hoy, con 35 años y una familia formada, compuesta por su esposa Carolina Quiroga y Benjamín, su hijo de 7 años, representa a Misiones en la única estación argentina en la Antártida.

“Dentro del ámbito militar existen muchas misiones en los que involucra a personal de las Fuerzas Armadas y la Antártida es una de esas misiones. Todas las personas que conocí y habían estado ahí volvieron con una admiración y entonces dije: ‘Quiero probar’”

Luego de un proceso arduo de selección, a principios de octubre de 2018, Matías partío desde su casa en Río Cuarto, hasta la base de El Palomar, (Buenos Aires) donde en un avión C-130 Hércules viajaron hasta el primer tramo, la base de Río Gallegos y luego hasta la base Marambio.

Su misión consiste en ser «técnico de la parte de comunicaciones, equipos de radio ayuda, enlace satelital, equipamiento de seguridad electrónica contra incendio, reparaciones varias de equipos electrónicos de la base y ayuda al personal de la Dirección Nacional del Antártico en lo que requiera”.

Estar aislado un año no es fácil pero Matías comentó a El Territorio que “se está haciendo muy llevadero ya que en estos meses se aprovecha para realizar todos los trabajos de mantenimiento que en el invierno se hace más difícil. Además está la campaña de los científicos y se aprovecha para abastecer la base logísticamente”, aunque reconoce que “estar lejos de la familia sí se empieza a sentir, pero como venimos mentalizados para estar aislados un año se hace más llevadero; además por medio de redes sociales y enlaces de comunicación prácticamente una videollamada te hace ver la familia y hablar con ellos en cualquier momento del día”.

 

 

 

Fuente: ElTerritorio + elaboración propia