Iba a ser el primer egresado universitario de su familia, pero no tenía ropa para asistir a la ceremonia. La magia de Twitter se encargó de solucionar el problema.
Las redes sociales dan para todo. Muchas veces asociamos las cosas que surgen de ellas como malas: fama innecesaria, exposición del minuto a minuto de la vida, perfiles que se abren en años electorales y después desaparecen, perder el contacto con el mundo “real”, viralización de relatos falsos, y tantas otras… Pero dentro de este grupo, cada tanto surgen lindas historias, de esas que te sacan una sonrisa por todos los motivos correctos. Por ejemplo, este caso de Sudáfrica.
Denga Mudau es una joven sudafricana que pasó por problemas de depresión y ansiedad durante un tiempo. Cuando tocaba fondo, siempre estaba su amigo y compañero en la Universidad de Witwatersrand, en Johanesburgo, cuyo nombre desconocemos pero vamos a llamarlo “A”. Transcurridos unos años y al finalizar la carrera, llegó el momento del evento de graduación, pero a pesar de ser un momento importantísimo en la vida, máxime cuando iba a convertirse en el primer egresado universitario de toda su familia, “A” decidió no ir porque tristemente no tenía ropa, y sus orígenes humildes tampoco le permitían comprarse el atuendo necesario.

Confiando en la magia de las redes sociales, Denga acudió a Twitter y contó su historia, aclarando que “A” tenía pantalones azul marino y que ella le iba a regalar una camisa blanca, preguntando si alguien podría prestarle un saco del mismo color que el pantalón para que pudiera estar presente en ese día tan trascendente.

La publicación se viralizó casi instantáneamente, siendo retuiteada más de 4000 veces y recibiendo más de 300 comentarios, entre los que surgieron varias almas caritativas que, lejos de simplemente prestarle un saco, se ofrecieron a comprarle un traje completo, zapatos, camisas, corbatas, sacarle fotos, regalarle plata e incluso pagar por la cena familiar de celebración después de la ceremonia.

Adelantándonos al final, “A” pudo finalmente asistir a su graduación, recibió 3 trajes nuevos completos con algunas corbatas y pudo estar junto a su familia, que estamos seguros estaban orgullosísimos.


Y como este cuento con final feliz, hay muchísimas otras historias que cada tanto nos hacen volver a creer en los demás y en el uso de las redes sociales para un fin noble, y cuando las veamos, te las vamos a seguir contando.
