Se trata de Magdalena Leguizamón, una jubilada de 66 años, quien sufrió un paro cardíaco mientras se encontraba internada en el Sanatorio Berazategui.
La mujer padecía diabetes y ya había sido sometida a una intervención quirúrgica de una parte del pie de la misma pierna. Los desencadenantes de la última tragedia ocurrieron cuando los profesionales de la clínica en cuestión le extirparon por equivocación la pierna sana.
Lo primero que vio la mujer cuando comenzó a recobrar el conocimiento fue la cara de su hija Mayra, que estaba a su lado. “Me siento rara. No puedo levantar la pierna izquierda”, dijo inmediatamente la paciente.
Los médicos se habían confundido y cortaron la pierna equivocada. Silencio absoluto de la clínica, allanamientos, médicos imputados, ninguna respuesta para la señora y su familia que comenzaron a vivir una pesadilla.
En la noche del martes, al rededor de las 22.30 horas, la jubilada sufrió un paro cardiorespiratorio en la clínica Ceni de Quilmes donde se encontraba internada. Allí le habían informado que además de haberse equivocado en la amputación, hubo un mal diagnóstico, ya que no era necesario amputarle ninguna de las dos piernas.
La denuncia está hecha contra Gonzalo Cardozo Monterino, que es el traumatólogo que realizó la amputación, y contra Rafael Rico Núñez, el cirujano cardiovascular.
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