Un grupo de presos de la banda criminal brasileña Primer Comando Capital (PCC) escapó de una cárcel de Encarnación, llevando como rehén al director de seguridad del penal.

Los delincuentes armados, hirieron de gravedad a tres guardiacárceles y huyeron en un BMW del funcionario secuestrado. Más tarde el grupo fue rodeado por la Policía Nacional, liberó al prisionero y se rindió.

El ministro de Justicia, Julio Ríos, reconoció la falta de personal tras el motín en la cárcel encarnacena, que solo contaba con 19 agentes para vigilar a 1.228 internos. Entre ellos los 92 integrantes del grupo criminal brasileño PCC. Lo informaron el diario ABC y la agencia EFE.

“Estamos lidiando con la organización criminal más peligrosa de Sudamérica, el PCC, con elementos del siglo pasado, con penitenciarías del siglo pasado”, aseguró Ríos luego de frenar el motín.

Durante el motín protagonizado en el Centro de Rehabilitación Social (Cereso) del departamento de Itapúa, un agente penitenciario y un celador resultaron heridos graves por disparos de bala. Ambos fueron hospitalizados y su vida no corre peligro.

Tres integrantes del PCC lograron tomar como rehén al jefe de seguridad de la cárcel y huir con él hasta el exterior de las instalaciones, donde fueron detenidos por la Policía Nacional, que logró liberar al funcionario tras una negociación.

Según la información del ministro, Vicente Leiva, Jacson Da Silva y Walter Ayala, tres miembros del PCC, lograron arrebatarle su arma al jefe de seguridad, acceder al área administrativa de la cárcel y balear a los agentes.

A Ayala se le acusa del asesinato de un agente penitenciario en el año 2016, Da Silva fue imputado por otro motín que se produjo en la cárcel de San Pedro de Ycuamandyyu, mientras que Leiva logró fugarse de un vehículo policial hace cuatro años.

Actualmente, hay cerca de 400 miembros del Primer Comando Capital y del Comando Vermelho, otro grupo de crimen organizado de origen brasileño, en las cárceles del país.

Paraguay aumentó la extradición de este tipo de reclusos a partir de noviembre de 2018, después de que el narcotraficante brasileño Marcelo Pinheiro ‘Piloto’, del Comando Vermelho, asesinara a una joven que lo visitó en su celda con el fin de evitar la expulsión a Brasil.

El Congreso paraguayo aprobó a finales de julio la declaración de emergencia penitenciaria en el país tras una pelea entre clanes rivales en una cárcel con un saldo de 10 presos muertos.