El único sospechoso por el crimen de Vilma Mercado de 19 años es Carlos Luis Leandro Villar, soldado voluntario del Ejército Argentino, quien está citado a declarar hoy ante el Juzgado de Instrucción N°3 de Iguazú, a cargo de Martín Brítez.

De acuerdo con el informe preliminar del médico forense, la joven murió por un paro cardiorrespiratorio por asfixia mecánica, causada por una cinta de empaque que cubría su rostro. No está fehacientemente comprobado si hubo o no abuso sexual, aunque no se descarta esa hipótesis.

Al ser detenido y ser revisado por el médico policial, el sospechoso tenía lesiones en la mano y la pierna izquierda, signos compatibles con una acción de defensa ante un ataque.

Vilma Mercado, desapareció el miércoles pasado en Puerto Iguazú. El sábado la hallaron brutalmente asesinada y con signos de haber sido abusada. Tras el hecho allanaron la casa de Carlos Villar, un joven soldado voluntario del Ejército, de 20 años, con quien aparentemente estaba involucrada la víctima.

El cuerpo de la muchacha fue encontrado en una zona selvática, a pocos metros de la Ruta Nacional n°12 y más precisamente en la rotonda camino al acceso de las Cataratas. En la casa de Villar los efectivos secuestraron diversos elementos que podrían estar relacionados al femicidio.

El caso

El jueves pasado la mamá de Vilma denunció su desaparición. La adolescente había salido a la noche de su casa en el barrio Las Orquídeas y nunca volvió.

Las amigas de la víctima brindaron la primera pista. De acuerdo a su testimonio, Vilma les había contado a través de un mensaje en un grupo de WhatsApp que iba a encontrarse con un chico pero no les reveló su identidad.

Ese mensaje fue el último que envió. Eran las 00.05 del jueves. Horas después, los investigadores determinaron que se trataba de un soldado de 20 años que, en su primera declaración ante la policía, tuvo varias contradicciones.

Las sospechas terminaron de cerrarse alrededor de él por las lesiones que presentaba en sus manos y un chip que tenía en su poder y pertenecía al celular de Vilma. Después, en una inspección en su casa, aparecieron más pruebas: el teléfono de la víctima, una soga y una cinta de embalar, similares a las que encontraron en el cuerpo.

El cuerpo de Vilma tenía los pies atados con una soga y la cara encintada. También tenía el pantalón y su ropa interior a la altura de los tobillos. Lo encontraron en una zona de espesa vegetación a unos 50 metros al costado de la ruta nacional 12, a unos 15 kilómetros aproximadamente del centro de la ciudad y a cerca de 1 kilómetro de un destacamento del Ejército.

La causa se abrió en el Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú y será investigada por el fiscal Horacio Paniagua.

 

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