Pless había secuestrado a su víctima el jueves 12 de mayo del 2016 en Pozo Azul, manteniéndola más de 90 días cautiva, amenazándola con un arma de fuego, golpeándola y degradándola constantemente. Durante ese período, la víctima sufrió todo tipo de situaciones violentas.

Tras dos jornadas de debate oral, ayer Irio Pless fue sentenciado por el delito de privación ilegítima de la libertad agravada por la participación de tres personas y el uso de arma de fuego, y por haberse cometido contra la persona con quien mantuvo una relación de pareja mediando violencia de género.

El Tribunal obereño coincidió con la pena solicitada por la fiscal Estela Salguero, quien en su alegato ponderó el crudo testimonio de la víctima, Rosalí Lourdes Viera (35), como así también el aporte de su madre, testigo directo del secuestro perpetrado durante la jornada del 12 de mayo del 2016 en el paraje Portón Viejo, en Pozo Azul.

Salguero recordó que durante la instrucción el imputado reconoció que trasladó a la mujer al Brasil cruzando por pasos clandestinos, aunque aseguró que la misma viajó por su voluntad, lo que posteriormente quedó descartado cuando el propio hermano de Pless y su esposa colaboraron para que la víctima pudiera escapar.

“Ellos percibieron los maltratos y la ayudaron”, subrayó la fiscal.

Asimismo, agregó que Pless “es una persona de muy mal concepto y agresivo. Varios testigos manifestaron que le tienen miedo, que reacciona mal y es un tipo peligroso porque siempre anda armado”.

A la vez, la representante del Ministerio Público Fiscal indicó que es una persona sana y comprende le criminalidad de sus actos.

Por ello solicitó la pena de 18 años de cárcel, posteriormente ratificada por el Tribunal presidido por Francisco Aguirre, quien estuvo secundado por Lilia Avendaño y José Pablo Rivero.

Durante ese período, la víctima sufrió todo tipo de situaciones violentas por parte de Pless. Además del maltrato habitual, el menoscabo a su condición de mujer y ser reducida a “propiedad” de su victimario.