“Hoy mi pasado me hace fuerte, me hace ser quien soy”, lo dice con firmeza Miriam Graciela Domínguez, una docente del Centro Educativo Integral San Jorge, quien, gracias al empeño y la perseverancia, es representante de sus obstáculos, de sus experiencias y de un oficio aprendido. Conoce más sobre su historia y entérate que propuestas educativas te ofrece el CEI para que puedas crecer y desarrollarte personalmente.

Miriam Graciela Domínguez, es docente en el Centro Educativo Integral San Jorge dependiente de la Asociación Jardín de los Niños. Se encarga del taller de Peluquería básica, Perfeccionamiento y Estética Integral, una de las tantas propuestas educativas que ofrecen los talleres de Formación Profesional que se dictan en la institución.

“Comencé en esta área, en el 2004 que me recibí. Es un oficio muy lindo, que si te preparas bien tiene buenos ingresos económicos. Me fui capacitando, actualizando en las diferentes áreas que tienen que ver con la belleza, la salud, el cuidado de los diferentes órganos, porque el cabello es un órgano y la piel es el más grande de nuestro cuerpo por eso hay que prepararse bien, y saber reconocer las diferentes afecciones”, explica Miriam.

Con el tiempo, el taller de Peluquería comenzó a actualizarse con diferentes módulos para quienes quisieran consolidarse en áreas específicas de dicho oficio. Es así, como Miriam incorporó el Perfeccionamiento y la Estética Integral a las técnicas básicas: “los tres van de la mano y hacen referencia a la belleza y a la salud. En Peluquería Básica Integral, no hacen falta tener conocimientos previos. Se ven los cuidados del cabello, los tratamientos, el trabajo con productos químicos y una introducción a la colorimetría. Además, todo lo que hace al perfil del peluquero: utilizar las herramientas, buen cuidado del cabello, como debe ser un peluquero, como ambientar su salón, entre otros. Ya en perfeccionamiento, se profundizan las técnicas de colorimetría, cortes unisex y se aprenden peinados básicos, de gala y reconocer las diferentes herramientas. En Estética Integral trabajamos más que nada con la piel: tratamientos faciales y corporales, maquillaje, manicura, pedicura, masajes relajantes y descontracturantes”.

“Estar como docente, es un rol muy importante: vos estas formando futuros profesionales. Trato de siempre perfeccionarme. La verdad que el trabajar con adultos me llevo a experimentar cosas muy cercanas, muy emocionales. El que viene a estudiar, no solo se forma una relación de alumno profesor, sino que se conocen las historias que hay detrás. El alumno que viene es mamá, es papá, tiene trabajo, tiene una familia que atender y la verdad que es muy costoso para ellos no solo de ingresos de dinero sino también de tiempo. Así que es necesario enseñarles bien el oficio. Mi rol no es solamente venir a dar clases e ir a mi casa y pegar un portazo y que el alumno si está bien o no, no me interesa. No, la verdad que cuesta despegarse emocionalmente y siempre tratamos de ayudarlos a que puedan finalizar sus estudios”, destacó emocionada.

Hasta llegar a sentirse plena con su crecimiento personal, Miriam transitó un largo camino donde debió superar obstáculos de diversa índole: “No tuve una vida fácil. Recibí maltratos de todo tipo por parte de mis padres. Yo siempre tuve a mi pareja, pero mi primer esposo venía de una familia machista por eso fue muy dificultoso para mí el estudiar. Para él era imposible que yo me desarrollara y comenzaban los conflictos, los maltratos psicológicos más que nada. Un día de clases para mí era un martirio: implicaba tener la casa limpia, los chicos listos, tener alguien que los cuide y que ese alguien sea de confianza y después de volver de clases, esperar las peleas. Peor fue cuando empecé a trabajar. En ese momento, mi pareja lo que veía, es que me estaba formando, me estaba independizando. Él veía que todo como él me estaba tratando en ese momento iba a cambiar, porque al formarse, empezás a ver las cosas de otra manera, ya no estas a merced de nadie, aprendes y ves que podés desenvolverte sola”.

Historias de maltratos, de carencias afectivas y económicas envuelven al grupo de alumnos que acuden a sus clases con el solo objetivo de superarse y crecer independientemente: “vienen mujeres donde está asentado el machismo sobre todas las cosas y en un despertar de esa persona, es donde esa alumna viene a estudiar y es ahí donde comienzan los conflictos familiares, porque su pareja no está de acuerdo con que vaya a estudiar y pueda perfeccionarse para tener un ingreso sola. Ahí comienza el conflicto, el desánimo. El día a día es difícil y ahí está la guía que debemos ser entre todo el grupo para manejar esa situación. Al pasar yo esas experiencias de violencias, de abusos en mi vida, hoy hace que pueda ponerme en el lugar de mis alumnas y darles la palabra justa o la palabra de aliento necesaria para que sepan lo mucho que valen. Después, cuando terminan de cursar, está el “muchas gracias profe por darme todo el cariño, los conocimientos y la contención” que te llena el alma”.

“Soy madre de cuatros hijos, a mí me costo mucho poder estudiar. Fue muy difícil para mi poder prepararme. Así que esa experiencia que tuve yo me hace ver que una persona que busca un oficio es porque realmente lo necesita. Es por ello, que me parece necesario apoyarlos y alentarlos para que no queden a mitad de camino y puedan llegar fortalecidos a la meta”, dijo.

Se recuerda a quienes estén interesados en conocer sobre los diversos talleres de Formación Profesional e inscribirse para el ciclo lectivo 2020, podrán hacerlo a partir del 24 de febrero en las instalaciones del Centro Educativo Integral San Jorge (barrio San Jorge, lote 7, Mza D, zona Polideportivo El Zaimán).