En la reunión con los mandatarios, programada para las 17 , Fernández intentará recuperar la centralidad de la toma de decisiones, después de que siete provincias ya cerraron sus fronteras, de manera unilateral, para protegerse del avance de la epidemia. En el Gobierno había malestar por las medidas dispuestas por Chaco, Salta, Santa Fe, Jujuy, Mendoza, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. “Tenemos que ordenarnos. Si va a haber una cuarentena total, tiene que ser una decisión del gobierno nacional, no de los gobernadores o de los intendentes”, dijo uno de los funcionarios que trabaja en la implementación de las nuevas restricciones.
Como paso previo a disponer la cuarentena general, el Gobierno anunciará mañana o pasado mañana medidas para endurecer el aislamiento. En el encuentro de ayer, el Presidente detalló cuáles son las restricciones que permitirían aplanar la curva de contagios y que la Argentina todavía no tomó.
Partidario de tomar medidas drásticas, Fernández mira con atención las experiencias de Italia y España, países que acudieron a medidas duras cuando la cantidad de afectados comenzó a multiplicarse de manera descontrolada. Ambos países restringieron la circulación pública solo a actividades de primera necesidad y cerraron todos los comercios, excepto los vinculados a la venta de alimentos y medicamentos. Ayer, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, admitió que los responsables políticos subestimaron la magnitud del desastre que podría representar la epidemia.
El diputado Eduardo “Bali” Bucca , del interbloque Federal, hizo público el pedido opositor para avanzar hacia el confinamiento general. “Es la única medida con evidencia científica que sirve para frenar la epidemia”, sostuvo, y detalló que habían reclamado al Presidente una decisión urgente.
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