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Nota de opinión por Leonardo Amarilla


La pandemia de los años ´20, ya tiene un lugar en la historia del siglo XXI. Estamos viviendo por estas horas un momento extremadamente complejo, será un estado de guerra en los próximos días. Por momentos reconocemos la gravedad del asunto aunque también hay casos que nos llenan de indignación.

También sabemos que es una oportunidad para demostrar un trabajo común en sociedad. La posibilidad de hacer algo por el otro, la única tarea es cuidarte y cuidarnos en el aislamiento. Sin embargo, esta nota de opinión no tiene la intención de poner el foco en las consecuencias de la enfermedad o en la angustia que nos genera.

Quiero hablar del exclusivo momento de cuarentena obligatoria que estamos viviendo todos los Argentinos y gran parte del mundo. Es un momento único para reflexionar individual, colectiva y globalmente, para repensar sobre lo humano que olvidamos. “Es un momento mágico” decía un intelectual italiano, haciendo referencia a la posibilidad de ejercitar el pensamiento crítico en el aislamiento hogareño.

El profeta de la posmodernidad Zygmunt Bauman nos iluminó con lo fugaz que caracteriza nuestro tiempo, la teoría del cambio permanente y la inestabilidad de un mundo frágil en sociedades de consumo. Vivimos incentivados y predispuestos a actuar de una manera egocéntrica y materialista. Y lo más absurdo de todo esto, es que la velocidad en que nos manejamos socialmente nos ofrece una cultura liquida moderna del desapego, de la discontinuidad y del olvido.

Compartimos la aceleración de un mundo que nos enseña solo a producir las 24 horas del día, que nos interpela frente al mercado permanentemente, que nos encierra en la ansiedad del deseo y nos distrae de la tolerancia de compartir con el “otro”. Considero que mientras más aceleramos menos comprendemos el “porqué” corremos.

Esta será una gran oportunidad donde la solidaridad y la empatía pueden salvar vidas reales, donde podremos demostrar que existe una fuerza que moviliza la voluntad general de la que hablaba el filósofo francés Jean-Jacques Rousseau. Todos colaboramos para el bienestar general, no puede haber fisuras en medio de tantas necesidades. Hasta los medios de comunicación del país han enviado un mensaje de unidad y altura en medio de la pandemia. Aquí no se trata de la cantidad de infectados que tendrá la Argentina, se trata del raciocinio del ser humano en un tiempo determinado de la historia. Por lo tanto, la incertidumbre de lo efímero seguirá su camino aunque el ritmo haya disminuido por la cuarentena obligatoria que aconsejó el gobierno nacional, para dedicarse al pensamiento, al arte, a la lectura, a la escucha, a la comunicación personal, a la reflexión y a la responsabilidad de vivir en una sociedad. Surgirán también efectos colaterales de la cuarentena como la violencia, los problemas de salud mental, la soledad o las dificultades del desabastecimiento.

Hoy me puedo sentar a escribir y repensar algunas cosas de nuestra vida cotidiana, pero también ser consciente de que algunos están en emergencia permanente como nuestros médicos, por ejemplo. A los cuales debemos cuidar y acompañar.

Y si pudiera dejar un mensaje noble para estos momentos, les diría que aprovechen la cuarentena obligatoria para repensar el presente y vislumbrar un futuro más liberador.

#QuedateEnCasa, Muchas Gracias.

Leonardo Amarilla
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