¿Qué haría un artista si quedara encerrado y aislado en una casa con jardín en Normandía y pudiera seguir con su proyecto de registrar el comienzo de la primavera en vivo y en directo con su nuevo dispositivo Ipad? Ese artista británico se llama David Hockney y con sus casi 83 años enseña, a aquellos que quieran abrazar el arte durante este tiempo de aislamiento social, a afilar los lápices o lo que el interesado tenga a mano -que sirva para dibujar y pintar- porque “el arte puede aliviar el estrés”.
“Yo sugeriría que la gente podría dibujar en este momento y que esos dibujos tienen que ser realizados con los ojos bien abiertos, que puedan mirar -dejando de ver- y pensar en lo que ven, en lo que atrapa su atención”, dice Hockney en un reportaje realizado por The Guardian.
La situación sanitaria actual encontró al artista viviendo en la campiña normanda, en el norte de Francia. Su tarea diaria es “representar el mundo natural”. El medio británico menciona que en estos días se hizo el lanzamiento de algunas de las pinturas realizadas con su iPad, donde se representan flores y los colores alegres que trae la primavera después del invierno.
“Necesitamos arte, y creo que puede aliviar el estrés. ¿Qué es el estrés? Es preocuparse por algo en el futuro. El arte es ahora”, cita The Guardian a Hockney. En otro parte de la entrevista dirá que “la fuente del arte es el amor”.
Ante la pregunta de si por esta crisis las sociedades están más abiertos a los sueños y al arte, responde: “Creo que este momento está haciendo que la gente piense un poco más en la vida. Pero tal vez se deba a mi edad”.
El artista afirma que se puede intentar representar la naturaleza, pero que ella “no tiene líneas rectas” y no sigue las “reglas de la perspectiva”, que en definitiva fueron una construcción del hombre.
“Cada pálido toque de flor, cada giro de una rama es único. Dibujar la naturaleza es pura aventura -cuenta-. Nos hace ver cosas. Por eso la fotografía es un problema: porque todo se aleja y hay una intimidad que la cámara no puede dar”.
El artista sostiene que “representar algo que se observa deviene en una especie de epifanía, en un momento donde la introspección y por ende el aislamiento (buscado o no) son necesarios para traducir, podría decirse, lo que se observa y se materializa en una obra que es mostrada y compartida con otros”.
Para Hockney la naturaleza “es un misterio que nos está enseñando a ver y encontrar fuerzas”. Sus dibujos dan respiro a la gente ante lo que está pasando. Hace unos días compartió una imagen de narcisos para una publicación a la que llamó “Recuerda que no pueden cancelar la primavera”, según cita la BBC en otra entrevista.
“¿Por qué mis dibujos en iPad se ven como un respiro de las noticias? Pues, bien, obviamente están hechos por una mano que retrata la renovación que representa la primavera en esta parte del mundo. Recuerda que no pueden cancelar la primavera”, afirma Hockney, quien tal vez alguna vez leyó a Pablo Neruda, que escribió “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.
Hockney es considerado uno de los artistas británicos más influyentes y populares, una ex estrella del pop art que se hizo un nombre en las décadas de 1960 y 1970 con sus pinturas de piscinas y palmeras en California y trabajó con paisajes de Yorkshire, Inglaterra.
El creador saltó a la fama a los 26 años con la venta de la pintura “Pool With Two Figures” en una subasta de 1972 con un monto final de 90.3 millones de dólares, volviéndose el artista plástico más cotizado del mundo.

