En la continuidad de los ciclos de charlas que propone el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, encabezados por el ministro Miguel Sedoff; en esta oportunidad la entrevistada será la arquitecta Rosan Bosch quien ha introducido el pensamiento de tomar los entornos formativos como elementos de aprendizaje dentro de una concepción de educación creativa. El encuentro será el martes 16 de junio, a las 10.

Rosan Bosch (Utrecht, 29 de noviembre de 1969) es una artista que trabaja en la intersección del arte, el diseño y la arquitectura. Es la fundadora y directora creativa de Rosan Bosch Studio. El estudio, con sede en Copenhague, Dinamarca, es reconocido a nivel internacional por sus icónicos diseños donde lo utilizan como una herramienta de aprendizaje.

Rosan Bosch Studio ha diseñado entornos de aprendizaje como la Academia Privada Sheikh Zayed en Abu Dhabi, la escuela sueca de Vittra Telefonplan, la escuela IB Western Academy of Beijing en China y Liceo Europa en España, entre otros. Un concepto clave en el diseño de Rosan Bosch es el de entornos de aprendizaje diferenciados, en particular el diseño, por el que es reconocida internacionalmente.

En lugar de contar con clases tradicionales, Bosch ha diseñado un paisaje de aprendizaje abierto en estas escuelas, con muebles customizados que crean zonas para situaciones de aprendizaje diferenciadas, con la intención de estimular la curiosidad y creatividad de los niños. En 2018, Bosch publicó el libro «Diseñar un mundo mejor empieza en la escuela», en el que introduce seis principios de diseño para entornos de aprendizaje diferenciados.

Punto de vista

¿En qué consisten los espacios educativos que propone la arquitecta de Utrech? En sintonía con el nuevo paradigma educativo que apuesta por las pedagogías activas, el espacio debe evolucionar “hacia entornos más placenteros, más abiertos, flexibles y, en definitiva, capaces de integrar el aprendizaje con la dimensión sensorial y emocional”. Para Bosch, es innegable que “el entorno físico influye en el estado emocional y en el comportamiento de alumnos y docentes”.

Si entramos en una escuela Vittra, veremos que las aulas prácticamente no existen: pequeños y mayores circulan libremente y trabajan en sofás, sentados en cojines o, incluso, tumbados en el suelo. Por ello, el diseño interior se cuida al milímetro, para ofrecer espacios diáfanos (la mayoría de paredes son de cristal), cómodos y motivadores, que no ‘encierran’ ni a los alumnos ni a sus ideas. La transformación es profunda y, evidentemente, requiere cambios de organización en los centros. Pero Bosch defiende que “pequeñas modificaciones en el color, la luz o las formas pueden hacer la diferencia”. El objetivo se centra en la diversión (reivindica la importancia del juego como impulsor de aprendizaje), la creación y la compartición; el espacio físico debe “servir” a estas tres premisas.