El Gobierno anunció, este domingo a la mañana, de una manera muy extraña que se vuelven a prohibir las reuniones sociales en las provincias que tenían habilitados los encuentros ¿Dónde está la irregularidad? En que este lunes recién se oficializa el decreto de prórroga del ASPO y allí estaría incluida la medida. Se viven horas de incertidumbre.
No se sabe que implica, que se entiende por social, mucho menos que harán las provincias que cerraron fronteras y habilitaron estas reuniones, como es el caso de Misiones que aun fue más allá: siempre con la utilización de la aplicación Misiones Digital, pero hasta permite el turismo interno.
Carla Vizzoti, secretaria de Acceso a la Salud, fue arrojada al asador como vocera de esta nueva medida. La funcionaria informó que en el DNU que establecerá la novena prórroga de la cuarentena y se incluirá una norma que suspenderá hasta el 16 de agosto los encuentros sociales en todo el país. Se trata de un consenso para bajar la transmisión en las zonas con mayor apertura de actividades.
Carla Vizzotti lo anunció esta mañana, en el reporte matutino número 281 de la emergencia sanitaria del coronavirus. La secretaria de Acceso a la Salud advirtió: “En el DNU de mañana, en esta nueva normativa y por estos quince días hasta el 16 de agosto, se van a suspender y restringir las reuniones sociales en todo el territorio nacional para que allí donde hay brotes se puedan controlar y donde no hay y sí hay circulación por las diferentes actividades autorizadas, podamos minimizar la posibilidad de tener un brote en relación a la responsabilidad individual”.
Días antes, la funcionaria había recomendado, en el marco de una flexibilización gradual de la cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires y en línea con el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, realizar encuentros al aire libre que reuniones clandestinas en lugares cerrados y, solo, en casos excepcionales. “Si alguien tiene que encontrarse con amigos, sobre todo en las áreas donde está autorizado, es mucho mejor que lo hagan en un parque a dos metros de distancia sin compartir ni la cerveza ni el mate, durante 15 ó 20 minutos, a que se junten en una casa en un ambiente cerrado sin tapaboca”.
En el informe en que se notificaron 16 nuevas muertes para alcanzar un total de 3.612 víctimas fatales, Vizzotti comenzó a destacar las estadísticas que había enumerado el doctor Alejandro Costa, subsecretario de Estrategias Sanitarias: dijo que 1.128 personas están internadas en terapia intensiva con diagnóstico confirmado de coronavirus, que la ocupación de camas por todos los motivos médicos es de 51,4% a nivel país y 64,5% en el Área Metropolitana de Buenos Aires, que más de 89 mil personas que han cursado la infección (el 45 por ciento del total de los casos confirmados) ya ha sido dada de alta, y que el predominio del AMBA está descendiendo.
“Tenemos 85% de nuevos casos y 83% de personas internadas en el AMBA. Ese porcentaje en el último mes era muy superior al 90% lo que demuestra que tenemos provincias que no tenían casos y que ahora tienen brotes y transmisión comunitaria”, argumentó. Su testimonio se organizaba para dar pie al anuncio. “Todo el tiempo decimos que esta situación es muy dinámica, requiere un monitoreo, evaluación y consenso permanentes, en relación a las medidas a implementar y los pasos a seguir. Esos consensos son muy amplios, participan las sociedades científicas, el consejo de expertos, las jurisdicciones y los municipios”, aclaró.
Esos consensos son los que actualizan las áreas de transmisión comunitaria, reformulan la definición de caso sospechoso y construyen los marcos normativos de las normas. “Las actividades con protocolos específicos generalmente son cumplidas y minimizan la posibilidad de transmisión. Las situaciones de aumento del riesgo de la transmisión son dentro de ámbitos laborales, aunque tengamos y cumplamos los protocolos, ocurren en los momentos de descanso y de comida, y en las reuniones sociales, tanto en los lugares donde están autorizadas como en los que no”, expresó la funcionaria.
Explicó, a su vez, que las provincias que pasaron a DISPO -distanciamiento social, preventivo y obligatorio- presentan un aumento progresivo de actividades, protocolos, controles y monitoreos, que conlleva un incremento en el flujo de circulación de las personas. Pero notó que cuando ingresa alguna persona al territorio provincial con diagnóstico confirmado, se registra una importante progresión de contagios. Son aquellos lugares que debieron retroceder en sus fases de cuarentena por la propagación de nuevos casos confirmados.
“Es por eso -anunció la doctora Carla Vizzotti- que, en el DNU de mañana, en esta nueva normativa y por estos quince días hasta el 16 de agosto, se van a suspender y restringir las reuniones sociales en todo el territorio nacional”. Desde hace unas semanas, el crecimiento de contagios en las zonas con mayor apertura económica y que mejor habían controlado la pandemia despertó la alerta en las autoridades nacionales. El propósito de esta medida es minimizar la amenaza de un rebrote en las áreas que no eran consideradas de transmisión comunitaria. “El rol individual para el impacto colectivo de esta estrategia”, definió la secretaria de Acceso a la Salud.
Según el último reporte, los casos de transmisión comunitaria son 107.909 (el 54,9% del total de contagios) y afectan a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Área Metropolitana de Buenos Aires, en el Chaco, en las ciudades de Resistencia, Barranqueras, Fontana y Puerto Vilelas, en Neuquén capital, Plottier y Centenario, en Río Negro, en General Roca, Bariloche y Cipolletti, en la capital de Mendoza, en Luján de Cuyo, Godoy Cruz, Guaymallén, Maipú, Rosario y el Gran Rosario de Santa Fe; y se incorporaron dos nuevas áreas: las ciudades jujeñas de Manuel Belgrano, Ledesma, El Carmen y San Pedro y en la provincia de La Pampa, Santa Rosa, Catriló y Macachín.
Desde mañana, las ciudades del territorio nacional que no se encontraban en aislamiento social, preventivo y obligatorio, deberán atenerse a la resolución del Ministerio de Salud en consenso con el consejo de expertos y las autoridades provinciales: la suspensión de las reuniones sociales. Hasta el 15 de agosto, todo encuentro entre varias personas en el país será clandestino.
La provincia no tiene ninguna ciudad que figure en el informe presentado por Vizzoti, donde se graficaron las ciudades que pasaron de ASPO a DISPO y manifestaron rebrotes. De hecho, si bien existieron casos nuevos una vez habilitadas determinadas actividades recreativas, sigue manteniéndose con números bastante aceptables.
En el parte epidemiológico de este domingo a la tarde se confirmó un nuevo caso y Misiones llegó así a los 50 casos, con 3 fallecidos y 43 ya recuperados.
Concretamente, la provincia esperará precisiones del DNU, que saldrá este lunes, para decidir si cancela reuniones sociales o no. La realidad es que no es nada diferente a lo que siempre hizo la provincia. Pueden haber coincidido las medidas, no así los tiempos (recordemos que Misiones ingresa en cuarentena y suspende las clases días antes que el gobierno nacional). Y si hay algo que destacar de la provincia es haberle esquivado a la enunciación de las fases: “En Misiones no ingresamos ni salimos a ninguna fase, iremos habilitando en la medida que aumenten o no los casos”, dijo el Gobernador Oscar Herrera en su momento.
Esta posición es la que permite una libertad frente a estas decisiones, sumamente arbitrarias y unitarias por parte del gobierno nacional. Corre desde atrás el presidente porque tiene un récord de contagios importante en el AMBA y busca contener ese impacto.
En Misiones, que cerró sus fronteras, y ganó mucho tiempo a la pandemia gracias a la responsabilidad de los misioneros, no hay responsables del aumento de casos desmedido en otras zonas. No son, además, necesarias más medidas enlatadas en un contexto como este. Cuando más coordinación se necesita entre mandatarios, aunque sean de diferentes niveles, llueven normativas unitarias que -más que reducir curvas de contagio- buscan responsabilizar y hacer pagar costos al resto del país, por una situación puntual en CABA y PBA.
Hasta el momento, frente a cada DNU, hubo flexibilidad en las decisiones para que los gobernadores adhieran o no en base a la situación epidemiológica de cada distrito.
La noticia acá también tiene que ver con la improvisación que está caracterizando en las últimas semanas al gobierno de Alberto Fernández. Con una serie de tropiezos en el ámbito comunicacional ya no sorprende esta idea de anunciar algo, sin tener la letra de la normativa, que permite maquinar a una sociedad entera con lo que vaya a encontrarse mañana en el DNU.
Con respecto a la aplicabilidad también hay una serie de dudas, porque en caso de acatar la normativa desde la provincia ¿Quiénes serán los encargados de velar por este cumplimiento? Que ocurrirá con las demás actividades que generan concentración de personas, las deportivas, las recreativas, las que son al aire libre, el comercio que extendió horarios y el turismo, recientemente habilitado.
En fin, una muestra más de un gobierno central que produce enlatados cuando lo que se necesitan (hoy más que nunca) son medidas diseñadas por los estados provinciales, que son quienes conocen la realidad de cada distrito.
El gobierno que paga costos políticos todas las semanas, hoy los quiere compartir.
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