Carolina Vespasiano (Agencia CTyS-UNLaM) 鈥


La noticia acerca de que Canciller铆a se encuentra en plena negociaci贸n de un acuerdo con China para la producci贸n y exportaci贸n de carne porcina, que implicar铆a la construcci贸n de al menos 25 granjas industriales en distintos puntos del pa铆s, despert贸 un intenso debate acerca de los costos ambientales y sanitarios que podr铆an tener lugar si tal inversi贸n se concretara.

En di谩logo con bi贸logos, ingenieros y veterinarios, Agencia CTyS-UNLaM indag贸 en el entramado ambiental y sanitario actual detr谩s de la producci贸n c谩rnica, la problem谩tica del control de residuos y la relaci贸n 铆ntima entre estos, el ecosistema y la salud.

驴Qu茅 pasa con los residuos?

Los efluentes de los sistemas intensivos de cr铆a generan dos tipos de residuos importantes. Por un lado, exceso de nutrientes (nitrato y f贸sforo) y, por otro, bacterias que se filtran a las napas subterr谩neas o que incluso pueden llegar a los cuerpos de agua, como lagos, arroyos y r铆os.

鈥淪i el nivel de las napas es superficial en la zona en la que se construyen los corrales de engorde, y si el suelo presentan una textura arenosa, es posible que se favorezca la lixiviaci贸n de elementos contaminantes, los cuales pueden modificar dr谩sticamente las calidad f铆sico-qu铆mica del agua subterr谩nea鈥, explic贸 el investigador del laboratorio de Prospecci贸n Geof铆sica de Acu铆feros con Fines Agropecuarios (LPGA-UBA), John M谩rquez Molina a la Agencia CTyS-UNLaM.

El ingeniero se帽al贸 que el exceso de nutrientes en el agua 鈥渇avorece el proceso de eutrofizaci贸n鈥, es decir, que aumenta el crecimiento de algas y materia org谩nica, al tiempo que disminuye la cantidad de ox铆geno en los sectores profundos del cuerpo de agua, 鈥渁fectando el desarrollo de la biota y limitando de forma significativa los distintos usos que se pueden hacer del recurso, entre los que se cuenta el consumo humano鈥.

En esa l铆nea, apunt贸: 鈥淓stos problemas se presentan principalmente cuando no existe un 贸ptimo dise帽o de los corrales, especialmente con una serie de estructuras tendientes a la contenci贸n y manejo de los efluentes, en particular del esti茅rcol. Por lo tanto, las operaciones de manejo de los mismos son un factor fundamental鈥.

El otro enemigo invisible

Pero, quiz谩s, uno de los problemas m谩s acuciantes viene del lado de las bacterias y pat贸genos, cuyo itinerario no termina en las inmediaciones de la zona de cr铆a, sino que, por medio de la interacci贸n con el ecosistema y el traslado por los cuerpos de agua, pueden arribar a zonas urbanas y desencadenar problemas sanitarios.

A esto se suma el mal uso de antibi贸ticos en estos modelos productivos, que producen resistencia en las bacterias y deja sin efecto a muchos de los f谩rmacos disponibles para curar infecciones, tanto en humanos como en animales.

Seg煤n el Consejo de Defensa de Recursos Naturales de Estados Unidos (NRDC por sus siglas en ingl茅s), el 65 por ciento de los antibi贸ticos producidos anualmente se destina a la cr铆a de animales como m茅todo preventivo de infecciones y como promotor del crecimiento.

鈥淓l problema es que las bacterias m谩s resistentes que crezcan en esos ecosistemas donde est茅n los cerdos, los pollos y las vacas con alta concentraci贸n de antibi贸ticos van a empezar a seleccionarse. Aunque no comamos esos animales, esos microorganismos van a migrar del campo a la ciudad, y despu茅s aparecen en las aguas, en los residuos industriales, en los hospitales鈥, explic贸 el investigador Superior de CONICET, Alejandro Vila, a la Agencia CTyS-UNLaM.

Seg煤n Vila, cuando se expone innecesariamente a las bacterias a antibi贸ticos, se acelera un proceso de selecci贸n evolutivo que, en estos microorganismos, ocurre a gran velocidad: 鈥淟as bacterias van mutando r谩pidamente: el tiempo de duplicaci贸n es de 20 minutos. Esto implica que, en una hora, podemos tener tres generaciones de bacterias, lo que a escala humana demorar铆a un siglo鈥.

En un medio donde conviven diversos tipos de bacterias, tanto pat贸genas como ben茅ficas, el antibi贸tico mata a todas aquellas que sean m谩s sensibles, pero las resistentes sobreviven y aumentan su proporci贸n, generando un nuevo arsenal de respuestas para su supervivencia y, luego, comparti茅ndolo con otras a trav茅s del intercambio gen茅tico.

Un cambio necesario

Si se utilizan de forma incorrecta los antibi贸ticos, el sector sanitario puede quedarse sin herramientas para tratar infecciones, un problema sobre el que la OMS genera advertencias desde el 2005 y sobre el que estima que, para el a帽o 2050, puede ser la causa de muerte de 10 millones de personas anualmente.

En el caso argentino, el Laboratorio Nacional de Referencia en Resistencia a los Antimicrobianos (LNR) releva la presencia de bacterias resistentes en hospitales y, seg煤n un estudio publicado en 2015 en la revista Panamericana de Salud P煤blica, para ese a帽o lleg贸 a detectar algunos tipos de enterobacterias con resistencia en m谩s de 300 hospitales argentinos.

鈥淓n el 2015, empezamos a tomar muestras en frigor铆ficos de cerdos, de pollos y de bovinos, que son las tres producciones m谩s importantes para el sistema alimentario argentino, y tambi茅n en materia fecal de estos animales para ver si encontr谩bamos resistencia a distintos antibi贸ticos. El resultado fue una elevada presencia de bacterias resistentes, producto de a帽os y a帽os del uso inadecuado de antimicrobianos鈥, advirti贸 el Director de Productos Veterinarios del SENASA, Federico Luna.

En esa l铆nea, el veterinario resalt贸 que, en muchas ocasiones, 鈥渆l antibi贸tico es utilizado para tapar malas pr谩cticas agropecuarias鈥 en las que el animal no tiene suficiente espacio y luz, carece de una buena alimentaci贸n y de condiciones de higiene adecuadas. 鈥淪i el animal goza de buena salud no se enferma, y si no se enferma no tenemos que administrar antibi贸ticos鈥, precis贸.

Luna tambi茅n es uno de los integrantes de la Comisi贸n Nacional para el Control de la Resistencia Antimicrobiana, implementada en 2014 por el Ministerio de Salud de la Naci贸n. Desde ese momento, el sector productivo y veterinario se sum贸 a la cruzada que el Instituto ANLIS Malbr谩n llevaba desde hac铆a d茅cadas en el 谩mbito de la salud humana.

El funcionario subray贸 que, pese al viraje que se dio en Argentina desde el 2015, el problema de la resistencia microbiana y, fundamentalmente, su interacci贸n con el medio ambiente, es una tem谩tica sobre la que escasean los estudios: 鈥淗oy, en el mundo, se desconoce qu茅 es lo que pasa en el ambiente: no sabemos c贸mo se comportan las bacterias o c贸mo se comportan los genes de resistencia en el medioambiente鈥.

Por su parte, Vila sum贸 que la contaminaci贸n ambiental afecta de forma diferencial en funci贸n de las condiciones de vida: 鈥淗ay una migraci贸n a trav茅s de las aguas, que llega a los ambientes urbanos con menor higiene y mayor hacinamiento, generando una vulnerabilidad sanitaria adicional鈥.

Los controles

En algunas regiones, como por ejemplo en la Uni贸n Europea, el uso de antibi贸ticos est谩 prohibido desde 2006 y fue reemplazada por el desarrollo de otros insumos que promueven el sistema inmune y el bienestar de los animales sin potenciar la selecci贸n de bacterias pat贸genas.

Vila se帽al贸 adem谩s que el uso inadecuado de antibi贸ticos acelera procesos evolutivos en las bacterias, y que esas pr谩cticas desaconsejables se podr铆an reemplazar 鈥揷on regulaciones e intensivos estatales mediante- por tratamientos con probi贸ticos y prebi贸ticos, amigables con el ecosistema.

En los 煤ltimos a帽os, Argentina comenz贸 a tomar medidas pioneras en la regi贸n latinoamericana para regular el uso de antibi贸ticos en el sector pecuario. Por ejemplo, en 2019 se prohibi贸 el uso de la colistina en animales para preservarla como 煤ltimo recurso m茅dico frente a infecciones graves.

鈥淒espu茅s de haberla prohibido, no hemos tenido ning煤n impacto negativo en la producci贸n de cerdos y aves argentinos. Los productores supieron prescindir de ese antimicrobiano y reemplazarlo por otras herramientas de bioseguridad鈥, valor贸 Luna, y adelant贸 que el pr贸ximo paso ser谩 la prohibici贸n de antimicrobianos como promotores de crecimiento.

Sin embargo, en lo que refiere a la gesti贸n de efluentes pecuarios y el cuidado del ambiente, el panorama es m谩s difuso. 鈥淓n la Argentina, no hay normas espec铆ficas a nivel nacional respecto al manejo de esti茅rcol provenientes de establecimientos de engorde a corral鈥, sum贸 M谩rquez Molina.

Lo que s铆 existe es la Ley Nacional de manejos de efluentes productivos -la Ley 24.051- pero que no contiene precisiones acerca de esta pata de la industria. De manera que el control y habilitaci贸n de estas producciones depende de c贸mo lo resuelva cada provincia.

Para el caso de Buenos Aires, una de las provincias que cuenta con m谩s regulaciones sobre el recurso h铆drico pero que, en algunos casos, se pisan o contradicen, la Autoridad del Agua (ADA) es, desde 1999 y a partir de la Ley 12.257, la que se encarga de controlar los establecimientos de producci贸n intensiva. No obstante, fue reci茅n en 2013 que este organismo gener贸 una resoluci贸n espec铆fica con los requisitos para el tratamiento de efluentes de producci贸n porcina, tambos y feedlots.

M谩rquez Molina resalt贸 que, si bien el impacto ambiental de estas actividades est谩 ganando terreno en la agenda internacional, sobre todo por el peligro de la transmisi贸n de pat贸genos y bacterias a trav茅s del agua, su pron贸stico a nivel local es m谩s reservado.

鈥淪i no hay normativas de control claras y espec铆ficas al respecto 鈥搑eflexion贸- estos ser谩n temas que se discutan de forma general en el mejor de los casos. En el sector productivo, se maneja m谩s una idea de equilibrio econ贸mico, pero me temo que son muy pocos a los que les interesa mantener un equilibrio sostenible o amigable con el ambiente鈥.

En rigor, sostuvo que el mayor inconveniente radica en la falta de 鈥渕odelos robustos de monitoreo鈥 del impacto de los efluentes en el recurso h铆drico. 鈥淓n algunos casos el problema que existe es que algunos importantes establecimientos se desarrollaron y crecieron m谩s r谩pidamente que las normas existentes para regular la actividad y all铆 hay un cruce de intereses鈥, concluy贸.

Fecha de Publicaci贸n: 2020-08-18
Fuente: Agencia CTyS