?? Cuando la política nacional hace humo

La frase vende humo nunca me vino tan bien para empezar a hablar sobre los incendios. Podría empezar a enumerar todas las provincias que están bajo fuego, las hectáreas que se perdieron, o podría simplemente hablar del humo que ya cubre varias capitales del país, entre ellas Posadas y alrededores. Pero quiero hablar de los tomadores de decisiones y su rol en esta crisis.

Quiero contarte de lo que no se habla, por ahí tenemos suerte y algo te hace un click. Vos haces un click. Como los número siempre ayudan, acá están: 14 provincias del país están afectadas por los incendios, hasta ahora se consumieron 175 mil hectáreas, y contando. Estamos hablando de pérdida de fauna y flora en algunas zonas irremediable, pérdida de biodiversidad, que va a tardar años en recuperarse y de familias que pierden sus hogares. Hay que hablar de las fuentes de agua dulce que van a quedar contaminadas por las cenizas por décadas y de la salud de los argentinos y argentinas expuestos al humo.

Según el Monitoreo Global de Bosques, que usa un satélite de la NASA para hacer su trabajo, Argentina es el segundo país con más focos de incendios forestales en el mundo. “Our house is on fire”, dijo Greta.

¿Es una cuestión de recursos? Sí y no, en California, EEUU, siempre deben combatir incendios en época de sequías y hasta a ellos les cuesta, Australia tampoco la tiene fácil, imagínate nosotros, “sudacas” y de tercer mundo (según el IPCC Sudamérica es una de las regiones más vulnerables económicamente hablando). Eso no quita que podamos hacer, o por lo menos intentar, mucho más por la problemática.

La situación actual es tal debido a la falta de planificación en el ordenamiento territorial, sistemas de prevención e infraestructura contra incendios, y a eso le sumamos el aumento de la temperatura global y la sequía. Acá entra la Ley de Humedales, que está pendiente de aprobación. Entre ambas cámaras (diputados y senadores) hay 13 proyectos, dos de los cuales están más cerca de tratarse.

Ambos proyectos plantean la realización de un inventario de humedales, el ordenamiento territorial (clasificarlos en relación a si deben ser preservados o son aptos para otros usos), el establecimiento de moratorias y la creación de un fondo nacional para su sustento. El tema de las sanciones para quienes dañen los humedales es distinto entre ambos, así como qué jurisdicción debe realizar los relevamientos (nacional, provincial o en conjunto) y cómo se los va a clasificar.

Un humedal es una zona de la superficie terrestre que esta temporal o permanentemente inundada, el agua puede provenir del mar, ríos, lluvia o napas subterráneas, la frecuencia y la intensidad de la inundación es muy variable. Y es en relación a la definición de éstos, que “el campo” está preocupado. Gran parte de la ganadería se desarrolla en “tierras bajas”, y dependiendo cómo clasifiquen al humedal puede representar entre el 8% y 22% del territorio nacional.

Los humedales son indispensables porque son un suministro de agua dulce, controlan las inundaciones y ayudan con la mitigación del cambio climático ya que son depósitos de carbono, además de la gran diversidad de fauna y flora que albergan: el 40% de los animales del planeta vive o se reproduce en ellos.

Si se aprobase la ley de humedales mañana, los incendios no desaparecerían. La ley va a servir para un ordenamiento territorial, principalmente y, de forma secundaria, para castigar a los que atentan contra el patrimonio natural de los argentinos y argentinas.

Atrás de lo que está pasando, están los meganegocios inmobiliarios y la actividad agropecuaria que usan el fuego para despejar terreno. Y sí, es la forma más rápida y “barata”. Se estima que el 95% de los incendios son intencionales (según el Servicio Nacional de Manajejo de Fuego). Tampoco faltan los negligentes que queman basura, cables para sacarle el cobre, o una simple fogata mal apagada. A algo pequeño como eso, le sumas el calor, la sequía y el viento, y terminamos como estamos ahora

La política como herramienta de transformación social es fundamental en esto, y tiene que ir mas allá de cuestiones partidarias. Argentina ratifico el acuerdo de Escazu, se presentó un plan de políticas ambientales, pero para muchos son solo papeles firmados. Los millennials y centennials queremos ver que las cosas se empiecen a hacer. Sí, a uds. les hablamos “clase política”, dejen de hacerse los distraídos.

¿Por dónde habría que empezar?

Hay que reforzar la implementación de la legislación vigente y que los organismos encargados tengan los recursos económicos. La Ley de Bosques Nativos, de Presupuestos mínimos de Protección Ambiental para el Control de Actividades de Quema (26.562), la Ley de Cambio Climático (aún no reglamentada y sin fondos) y la de Prepuestos Mínimos para el manejo de fuego (26.815). En relación a esta última, hay un proyecto que busca modificar el art. 22 bis para prohibir por 60 años cualquier tipo de actividad en los bosques nativos, áreas protegías y humedales que fueron víctimas de los incendios, para así garantizar su recuperación. Con esto se busca frenar la especulación inmobiliaria sobre todo, pero hay grandes chances que se considere inconstitucional por “decidir” sobre la propiedad privada.

Además de lo que necesitamos de los políticos que se duermen en las sesiónes o le preguntan “a ver cómo está eso” a sus parejas en relación a sus prótesis mamarias, necesitamos iniciar el camino hacia un cambio cultural muy grande, no solo en nuestra relación con el planeta, sino a la importancia que le damos a estos problemas. Sobre todo teniendo en cuenta son acá a la vuelta.

Se habló mucho de la deuda económica, pero la deuda ambiental, ¿quién la paga?  ¿Pero quién soy yo para hablar sobre esto? Nadie, una gurisa de 20 años a la que le aterra el planeta que nos están dejando, una piba que le preocupan estos temas, una piba que tiene voz, y así como muchos, quiere ser escuchada porque ya se preguntó “¿a ver cómo está eso?” y no le gusta la respuesta.

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