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Jésica Córdoba, integrante de la Fundación Centro, se refirió a la realidad de la bulimia y anorexia en la Argentina, luego de que se conociera en un estudio mundial que nuestro país ocupa el segundo lugar en cantidad de casos de trastornos alimenticios.

“Argentina ocupa el segundo lugar de bulimia y anorexia según un estudio internacional. Estas estadísticas son las que se están manejando en Aluba Buenos Aires y es real porque los datos han aumentado en los últimos diez años y en esos años, respecto a los hombres ha aumentado un 300% la cantidad de casos”, dijo.

“La estadísticas dicen que uno de cada tres adolescentes tiene desorden alimenticio y uno de cada siete adolescentes tiene problemas con su cuerpo”, agregó

El DSM-IV clasifica los Trastornos de la Conducta Alimentaria en Anorexia Nerviosa y Bulimia Nerviosa:

Quienes padecen de Anorexia Nerviosa mantienen un peso corporal por debajo del nivel mínimo normal y presentan una disconformidad marcada por su peso corporal. Comienzan disminuyendo la ingesta de alimentos y hasta pueden llegar a restringirla por completo durante largos períodos. Presentan un temor irracional a la comida y a engordar y una alteración de la imagen corporal. Este trastorno se acompaña de síntomas corporales secundarios tales como: amenorrea (pérdida de la menstruación), crecimiento excesivo de vello corporal, hiperactividad, arritmia cardíaca y otras. Presenta dos subtipos: la Anorexia de tipo restrictivo y la Anorexia de tipo compulsivo/purgativo. El primer subtipo es el que presenta mayor riesgo para la salud dado que la inanición autoprovocada se mantiene por largos períodos. Se caracteriza por la implementación de dietas, ayunos y/o excesivo ejercicio como medios para disminuir el peso corporal y hay ausencia de atracones y purgas. El segundo subtipo alterna períodos de inanición con atracones o purgas o ambos.

Lo característico de la Bulimia Nerviosa es la ingesta masiva de alimentos en un corto período de tiempo, llamado atracón. Este episodio se acompaña de la sensación de pérdida de control sobre la ingesta de alimentos y son frecuentes las conductas compensatorias para evitar la ganancia de peso, por ejemplo: el vómito autoinducido, el uso de laxantes y/o diuréticos, la actividad física excesiva, los ayunos prolongados, el uso de enemas. Todas estas conductas se mantienen en el más profundo de los secretos y son realizadas en la intimidad. También presenta dos subtipos: la Bulimia de tipo purgativo y la Bulimia de tipo no purgativo. El primer subtipo presenta autoinducción del vómito y el empleo de laxantes, diuréticos y/o enemas. El segundo subtipo presenta conductas compensatorias como ayunos y ejercicio intenso, con ausencia de autoinducción del vómito y empleo de laxantes, diuréticos y/o enemas.

El patrón común de la Bulimia es la sensación subjetiva de descontrol. En el atracón el objeto comida no tiene como función la satisfacción de una necesidad biológica, ni se presenta como un objeto pasible de proporcionar placer. No hay una medida que pueda determinar cuánta comida debe ingerirse para ser considerado un episodio de atracón, sino que dependerá de la significación que cada uno le dé a estos momentos de descontrol. Es frecuente que los pacientes bulímicos experimenten en otros ámbitos de su vida el mismo descontrol que presentan ante la comida y la imposibilidad de poner un freno o límite a sus actos, como por ejemplo en la promiscuidad sexual, las mentiras sistemáticas o la reiteración de delitos menores.

Otro tipo de Trastorno de la Conducta Alimentaria es el Trastorno por Atracón, (Binge Eating Disorder (BED), menos conocido pero bastante común y que puede observarse no sólo en personas con sobrepeso, sino también con peso normal o bajo peso. Este trastorno presenta atracones recurrentes con ausencia de una conducta compensatoria. Generalmente este comportamiento aparece asociado a la existencia de conflictos interpersonales, dificultades en la maduración, en el registro de las señales interiores y en el reconocimiento de los afectos, con distorsiones cognitivas y síntomas de característica depresiva.

Factores sociales y familiares:

Con respecto a la incidencia de la crisis adolescente en la aparición de estos trastornos, tanto en pacientes anoréxicos como bulímicos, la enfermedad se inicia al comienzo de la adolescencia temprana, con la búsqueda de delgadez y con el objeto de controlar el crecimiento del cuerpo sexuado, que más tarde conduce a un terror a la obesidad. Ambos síndromes aparecen en su mayoría como un trastorno típicamente femenino. Son adolescentes que desde niñas, debido a la existencia de padres rígidos y sobreexigentes, han aprendido a utilizar el alimento como un medio de sobreponerse al estrés o a los conflictos emocionales.

Con respecto a los factores sociales es importante destacar que el ritmo de vida actual y el estrés predisponen a que el momento de la comida no sea llevado a cabo con el tiempo suficiente para poder preparar los alimentos y comer de manera pausada y tranquila como hace 50 años. Por otra parte, las patologías alimentarias generalmente están asociadas a la búsqueda de la delgadez y de la perfección, que se ven estimuladas constantemente por los patrones de belleza actuales. Nuestra cultura sostiene a la delgadez como ideal de belleza, y tiende a asociarla con la posibilidad de éxito en la vida. Sin embargo, en los últimos años, y con el auge de la cirugía estética, al ideal de cuerpo delgado se le ha agregado la posibilidad de modificación del mismo. Esto se observa especialmente en el aumento del busto que se realiza en edades cada vez más tempranas.

En la incidencia de los factores familiares, es difícil pensar una estructura familiar específica donde se desarrollen estos trastornos, pero en su lugar pueden describirse estructuras vinculares familiares que son en parte comunes a familias de adictos, obesos, psicosomáticos y trastornos límites de la personalidad. Constituyen vínculos simbióticos e insatisfactorios en ambientes donde la valoración de la imagen como fachada resulta relevante. Además son frecuentes factores tales como la exhibición del perfeccionismo, la desestimación de los afectos, la infantilización en la toma de decisiones, el hipercontrol de los niños, la excesiva preocupación por la gordura y la dieta y un aumento del exhibicionismo en los padres.

Abordaje psicoterapéutico:

Por último, respecto del abordaje psicoterapéutico de estas patologías, ellas requieren de un trabajo interdisciplinario que logre dar cuenta de la complejidad de su etiología, en la cual confluyen la perspectiva psicosomática, los componentes adictivos y un alto porcentaje de correlación con la depresión y los trastornos de la imagen corporal. Existen diferentes abordajes psicoterapéuticos dentro de los cuales se encuentran como valiosas las técnicas grupales psicodinámicas y las cognitivo-conductuales, combinadas con entrevistas individuales, vinculares, familiares, reuniones multifamiliares y tratamiento psiquiátrico si fuera necesario. En una investigación clínica de duración anual, llevada a cabo por nuestro equipo con las diferentes técnicas enunciadas y realizada en el Servicio de Psicología Clínica de la Dirección de Salud y Asistencia Social de la Universidad de Buenos Aires (Quiroga y Cryan, 2007), los dos tipos de tratamiento psicoterapéutico grupal alcanzaron resultados positivos en la reducción de los síntomas alimentarios, aunque los procesos terapéuticos mostraron diferentes trayectorias de la cura. Las técnicas cognitivo-conductuales obtuvieron una remisión rápida de los síntomas alimentarios, pero los cambios no fueron estables. Las técnicas psicodinámicas presentaron en primer lugar un aumento de la ansiedad que fue disminuyendo junto con la remisión moderada y constante de los síntomas alimentarios.

¿Dónde pedir ayuda?

Cabe destacar que en nuestro país, ALUBA (Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia),es una asociación civil de bien público y sin fines de lucro que ayudan, aconsejan y asesoran a las personas con distintas problemáticas alimentarias.

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