El mandatario venezolano Nicolás Maduro declaró ayer 15 de octubre como el inicio oficial de la Navidad en Venezuela.

En una peculiar maniobra que busca desviar el foco de las múltiples crisis que vive Venezuela desde hace años, en una nueva estrategia vinculada con “la soberanía alimentaria”, el régimen de Nicolás Maduro anunció este jueves que la fiesta de Navidad se adelantará dos meses en el país este 2020.

La noticia la dieron a conocer medios oficialistas, que compartieron la imagen del mandatario junto a su esposa Cilia Flores con elementos distintivos de esta festividad decembrina.

El presidente venezolano publicó en su cuenta de Twitter que «los mejores juguetes para los niños y niñas» serán repartidos por comités locales de abastecimiento y producción, que formarán parte del plan «Navidades felices y seguras». Además, el mandatario expresó que ya aprobó «recursos para adquirir 10 millones de juguetes como parte del plan».

 

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El sucesor de Hugo Chávez informó también este jueves que el país comenzará una reapertura paulatina a partir de diciembre en el país, bajo protocolos de contención del coronavirus.

«Hemos decidido reabrir paulatinamente a partir del 1ro de diciembre los espacios turísticos mediante un protocolo estricto de bioseguridad, a los fines de estimular el sector turismo en la finalización del año 2020 y celebración de la época navideña», dijo en una transmisión televisiva.

Los vuelos comerciales desde y hacia Venezuela se mantienen prohibidos desde marzo y hasta el 12 de noviembre.

Detrás de escena?

El decreto madurista de darle inicio a la Navidad este jueves es un intento desesperado por desviar la atención de la fuerte crisis económica y social que vive la nación petrolera.

Venezuela sufre la inflación más alta del mundo y está camino a su séptimo año de recesión económica. El país cerró 2019 con una inflación de 9.585,5%, según datos del Banco Central.

Sumido en la peor crisis de su historia moderna, el país petrolero sufre la inflación más alta del mundo y está encaminado a su séptimo año de recesión. En paralelo, el valor de la moneda local -el bolívar- se ha desplomado, escenario en el que el dólar ha continuado ganando terreno al punto que la mayoría de las transacciones en el país caribeño se realizan con esa moneda.

A finales de abril, el régimen de Maduro aumentó, en 77,7% el ingreso mínimo, que suma el salario básico y un bono de alimentación obligatorio. Fue la segunda alza del año. Pese a ello, y dada la continua devaluación e hiperinflación, el salario mínimo equivale a menos de un dólar, insuficientes para comprar prácticamente la totalidad de los insumos básicos.

Entre enero y septiembre Venezuela acumuló una inflación de 844,1%, según cifras publicadas la semana pasada por el Banco Central (BCV), de línea oficialista, que no publica regularmente índices oficiales. La inflación en septiembre se ubicó en 27,9%, mostrando un alza ligera con respecto a agosto, que cerró con 24,7%, reconoció el BCV.

El acumulado inflacionario entre enero y septiembre es menor al estimado por el Parlamento, de mayoría opositora, que ubicó la inflación acumulada entre enero y agosto en 1.079,67%. En tanto, la inflación acumulada en 12 meses hasta agosto fue de 3.078%, de acuerdo con la unicameral Asamblea Nacional, que divulga desde 2017 un balance propio debido a la escasa disponibilidad de cifras del Gobierno.

Venezuela cerró 2019 con una inflación de 9.585,5%, según el Banco Central, cifra mayor a la reportada por el Parlamento, que la calculó en 7.374,4% para el mismo período.

(Con información de AFP)