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La ciudadanía chilena decidió poner fin a la Carta Magna de 1980, elaborada por la dictadura. El estallido social del año pasado fue decisivo para este proceso constitucional

La opción “Apruebo” al cambio de la Constitución se impuso ayer de manera contundente en Chile y lograba un 78,27% de los votos, escrutadas más del 95% de las mesas de todo el país, por lo que ya era irreversible el inicio del proceso para cambiar la actual carta magna, impuesta en 1980 durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90).

El “Apruebo” obtenía 5.618.644 votos, mientras la opción “Rechazo” lograba 1.559.595, en una elección que tuvo mayor nivel de participación que la media en el país desde que el voto es voluntario.

Asimismo, los sufragios válidos alcanzaban a 94,59% del total de votos emitidos, informó anoche el Servicio Electoral (Servel) en su sitio web.

Miles de chilenos salieron a noche a festejar masivamente en la Plaza Italia (lugar de encuentro y celebraciones de la capital chilena) el rotundo triunfo que permitirá iniciar el largo proceso para enterrar este legado político de Pinochet y que estuvo en el centro de los reclamos del estallido social iniciado en octubre de 2019.

Los festejos se repetían en las calles de todo el país, con vecinos celebrando desde los balcones de sus departamentos, en las puertas de sus casas y en autos con banderas y bocinazos.

El presidente Sebastián Piñera, acompañado de todo su gabinete, reconoció en rueda de prensa en el Palacio de La Moneda el triunfo del “Apruebo” y de la Convención Constitucional (que se conformará en un 100% por ciudadanos electos para este propósito con composición paritaria entre hombres y mujeres) para redactar la nueva Constitución.

“Hoy los chilenos y chilenas han expresado libremente su voluntad a través de las urnas, eligiendo la opción de una Convención Constituyente, por primera vez con plena igualdad entre hombres y mujeres, para acordar una Nueva Constitución para Chile”, dijo el presidente.

“Hoy ha triunfado la ciudadanía y la democracia. Hoy ha prevalecido la unidad sobre la división y la paz sobre la violencia. Y esto es un triunfo de todos los chilenos que amamos la democracia, la unidad y la paz. Y sin duda, este triunfo de la democracia nos debe llenar de alegría y esperanza”, continuó Piñera.

“Este Plebiscito no es el fin. Es el comienzo de un camino, que juntos deberemos recorrer para acordar una Nueva Constitución para Chile. Hasta ahora la Constitución nos ha dividido. A partir de hoy, todos debemos colaborar para que la Nueva Constitución sea el gran marco de unidad, de estabilidad y de futuro, y se constituya en la Casa de Todos y en la Ley Fundamental de la República, respetada y legitimada por todos los chilenos”, sostuvo el presidente acompañado de todo el gabinete de ministros.

En esta consulta, calificada como histórica por ciudadanos y políticos, se imponía la opción de una Convención Constitucional como mecanismo para elaborar la nueva Constitución con un 79,13% de votos, mientras la opción de la Convención Mixta Constitucional (conformada en un 50% por constituyentes y 50% por miembros del Congreso) reunía el 20,87%.

La jornada estuvo marcada por una ordenada y tranquila votación, con largas filas en los centros de votación y estrictas medidas sanitarias para evitar la propagación del coronavirus con más de 500.000 casos confirmados y casi 14.000 muertes en el vecino país.

El resultado da la largada a un proceso constituyente

En primer término el país vivirá una nueva elección el domingo 11 de abril de 2021 para escoger a sus constituyentes, que tendrán hasta 12 meses para presentarle al país una nueva Constitución.

En la discusión del texto, se necesitarán obligatoriamente dos tercios de los votos de los constituyentes para aprobar cada artículo que se discuta en la Convención.

El profesor del Instituto de Historia de la Universidad Católica e investigador COES (Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social), Manuel Gárate tiene muy claro lo que se viene: “Los mayores problemas y desafíos, a mi parecer, están en el exceso de expectativas sobre los cambios a venir. Nos espera un largo proceso deliberativo no exento de conflictos y tensiones. La cláusula de aprobación de dos tercios (por cada artículo de la Constitución) obligará a lxs constituyentes a llegar a acuerdos y a negociar largamente”.

El historiador cree que habrá un periodo importante donde la convención deberá ponerse de acuerdo sobre sus reglas de funcionamiento, y que suele ser un momento tenso, largo, pero necesario. “Entonces es importante que las autoridades democráticas, los partidos, y otras organizaciones de la sociedad civil hagan una amplia pedagogía para explicar qué se puede esperar y qué no de un proceso constituyente. La movilización y la protesta social seguramente continuarán, aunque quizás con menos fuerza que en 2019. El Poder Ejecutivo tiene una responsabilidad importante en proteger el proceso y evitar los excesos de cualquiera de los extremos y no aprovechar la situación para imponer una agenda propia o un pre-proyecto constitucional. También deberá encuadrar y regular muy bien la acción de la policía y evitar los abusos que vimos durante los últimos meses”.

El cientista político e investigador de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes advierte que hay que tomar en cuenta el multipartidismo del sistema político chileno. “No hay mayoría absoluta de una sola tendencia. El gran desafío va a ser establecer mínimos constitucionales básicos para llegar a un acuerdo que, según la norma requiere dos tercios. Por lo tanto, necesitas acuerdos de distintas fuerzas políticas para un mínimo constitucional.

El segundo desafío para Fuentes es que, independiente del proceso, “hay una demanda ciudadana por participar, por ser protagonistas de esta transformación”. “Hay que ver como las élites, que estarán en la Convención Constituyente serán capaces de abrirse para incluir distintos actores y agentes sociales, mecanismos de participación no vinculantes, cabildos, etcétera. Esto requiere una convención abierta, si no será percibida como un acuerdo cupular”.

La nueva Constitución deberá pasar por un nuevo plebiscito ratificatorio, en el que los chilenos deberán aprobar o rechazar este nuevo texto, que se espera se realice en 2022 y con esto el país podrá dejar atrás la Constitución de 1980.

Para este segundo plebiscito de salida el voto será obligatorio, no como en esta primera consulta, en la que era voluntario.

Según expertos y medios de comunicación chilenos, la jornada fue histórica por la alta participación y sobre todo por la gran presencia de jóvenes

El domingo se inició con una masiva asistencia en la apertura de centros electorales, donde se vieron filas de cuadras en algunos puntos de Santiago, como el caso del Estadio Nacional, centro icónico y uno de los más concurridos del país.

Pasado el mediodía, la cantidad de votantes en los centros de votación bajó un poco, coincidiendo con el horario especial para los adultos mayores.

Pasadas las 18, dos horas antes del cierre de los comicios, manifestantes comenzaron a llegar a Plaza Italia, epicentro de las marchas que en octubre y noviembre de 2019 pusieron en jaque al segundo Gobierno de Piñera en reclamo de mayores reivindicaciones políticas, sociales y cambiar el actual modelo económico, que llevaron como consecuencia a un acuerdo entre el oficialismo y oposición para convocar el plebiscito constitucional.

Carabineros (policía) tenía copada la plaza e intentó impedir la manifestación, pero luego de unos minutos de tensión en donde trataron de dispersar a los manifestantes, se replegaron y la marcha tomó el control de Plaza de la Dignidad, como fue bautizada popularmente.

Ayer se cumplió un año de la masiva marcha, denominada la marcha más grande de Chile, y que reunió más de 1.5 millones de personas en la Plaza Italia y alrededores del centro de Santiago.

La Plaza Italia se vistió de fiesta con el resultado del plebiscito constitucional en Chile

Miles de chilenos llegaron de distintos sectores para festejar en la tradicional Plaza Italia, en el centro de la capital del país, el contundente triunfo de la opción que permite iniciar el proceso para cambiar definitivamente la constitución del dictador Augusto Pinochet, que rige en Chile desde 1980.

El apruebo obtenía un 78,27% de los votos, mientras que el rechazo solamente el 21,73%, cuando ya se había escrutado más del 98% de las mesas.

La Plaza Italia, rebautizada popularmente como Plaza de la Dignidad, comenzó a poblarse de manifestantes desde las 18, cuando todavía estaba copada por Carabineros, quienes intentaron por unos minutos impedir la marcha.

Minutos después los manifestantes ganaron la pulseada y tomaron el control del lugar.

A medida que se conocían los cómputos, más y más chilenos llegaban a la plaza para festejar, caminando, en bicicleta o en autos.

La mayoría portando banderas chilenas, mapuches y del “apruebo”.

En la plaza se vieron carteles con leyendas como “Adiós General”, en alusión al fin de la Constitución del dictador Pinochet, y “Renuncia Piñera”.

El clima era de fiesta, con caras de alegría, a pesar de los barbijos de los manifestantes, canciones de Víctor Jara y Los Prisioneros, bocinazos, fuegos artificiales y muchos gritos.

“Hoy es un día de gran felicidad, sólo comparable con el día que recuperamos la democracia”, le dijo a Télam un manifestante de unos 60 años.

“Por fin terminará el legado del tirano (Augusto Pinochet) y de todos sus seguidores”, gritó una joven acompañada de un grupo de amigos con banderas del Apruebo.

“Hoy voté por primera vez, no lo puedo creer, ahora entiendo a mi papá cuando me contaba historias del plebiscito de 1988”, comentó un joven con lágrimas en los ojos.

Chile vive un segundo proceso de transición, luego del retorno de la democracia en 1990, que llenó de alegría las calles, con familias completas, jóvenes y adultos mayores.

Todos los medios chilenos coinciden en que la participación fue muy superior a la media de Chile, un país donde el voto es voluntario y donde en las últimas elecciones esta cifra llegó apenas al 49,02%.

Según el Servicio Electoral chileno el plebiscito tiene la participación más alta desde 2012

El presidente del Servicio Electoral de Chile (Servel), Patricio Santamaría, pronosticó, a poco más de tres horas del cierre de las mesas receptoras, que el plebiscito constitucional que se celebró en el vecino país “va a ser el proceso de participación más grande desde el 2012 cuando se estableció el voto voluntario”.

“Hemos visto un alto interés por participar, locales de votación con muchas personas. Viendo el compromiso, la constitución de las mesas, la afluencia de electores, nos da la impresión de que vamos a superar la votación más alta de los últimos ocho años que fue la que eligió al presidente Piñera con el 49,2%”, dijo en declaraciones a radio Universo.

El presidente del Servel comentó asimismo algunos hechos que marcaron la jornada, como los arrestos por fotografiar los votos o el joven que dijo a modo de broma que llevaba una bomba.

“Hay graciosos siempre. Son cosas habituales, hemos vivido en otros procesos cosas puntuales, marcan un hecho que genera una cierta reacción, pero que en balance general hay que dejarlo pasar”, expresó.

“Si hoy tenemos una altísima votación a la que no estábamos acostumbrados hace 8 años, tenemos que darnos por satisfecho”, concluyó.

Fuentes: Telam, Página12.

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