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Oscar, un correntino de 40 años nacido en Goya, y su pareja Jeff, compraron como vivienda Belebat, un castillo construido en 1550 en la zona del valle del Loire.

En una entrevista brindada al diario Perfil, Oscar contó los motivos personales y profesionales de la compra del castillo: “No quería un castillo, ni tenía la idea de vivir en Francia pero en Chateau de Belebat me cayeron todas las fichas”, cuenta a Oscar. “Más allá de lo banal, este proyecto opera en nosotros como un legado para nuestros hijos. Sin ser cursi, siempre quise crear algo que mis hijos hereden y se sientan orgullosos por eso”.

En esa zona llamada el “jardín de Francia”, los castillos son casi tan comunes como sus viñedos. “El Loire es ‘châteaux-land’ o un ‘châteaux country’,” ironiza Oscar Rinaldi. “Acá hay muchos castillos, de hecho alrededor nuestro hay cinco; el mío es el más lindo (risas), bueno, el segundo más lindo”.

“El castillo estaba a la venta porque sufrió un incendio que destruyó sus interiores y no tiene -por ahora- electricidad, calefacción, gas, ni pozo séptico. Jeff, yo y nuestros tres hijos-Roman, Leighton y James-, vivimos en una de las casas que antes tenían otro uso.”

“En su origen, en 1550, Belebat era muy grande y autosuficiente,”, detalla el correntino con castillo propio en Francia. “Además de la casa donde estamos viviendo y estaban el resto de las’ dependencias’: la casa del casero, la de donde vivían los que cuidaban los animales, una panadería, una lavandería, un par de talleres, los establos, los corrales para vacas, cerdos, incluso una perrera porque acá se hacía caza, un palomar-que en su época era símbolo de estatus-, una capilla, una cava, y hasta un pabellón que hicieron los alemanes cuando lo ocuparon en la segunda guerra mundial.”

En 2015, Oscar y Jeff se encontraban viviendo en Londres y buscaban una propiedad para vivir Francia cuando descubrieron Belebat, pero el precio era inalcanzable de pagar para la pareja. Pero al tiempo, Oscar vio que lo publicaban tres compañías y con precios diferentes. Luego de idas y vueltas, lo compraron y el proyecto mutó: dejaron Inglaterra y se instalaron en Belevat a vivir. “Me acordé de (Alejandro) Dolina cuando dice que uno no se busca en todo el mundo pero se reencuentra en el patio de su casa o en el lugar que lo recrea. Y así fue”, relata este correntino de clase media que tras estudios inconclusos en Buenos Aires se fue por amor a Estados Unidos, luego a Londres, y ahora Francia.

Según Jeff, pareja de Oscar, necesitarán “tres vidas” para completar la refacción del castillo, y a fines de 2018 dieron inicio a la primera. El castillo, que incluso se usaba como escala para los peregrinos que hacen el Camino de Santiago y la pareja reacondicionó áreas como alojamiento boutique. Y segunda ola de coronavirus mediante, esperan seguir con eso.

“El 2020 lo teníamos todo ocupado pero el 13 de marzo nos cancelaron todas las reserva por el COVID19”, dice Oscar. “En julio, pudimos recupera un poco de la temporada en parte gracias Mirella”. Se refiere a una joven que tiene un canal de YouTube- Mirella, una mexicana en París- que hizo un video en Belebat y potenció la llegada de huéspedes.

Te dejamos el video de Mirella para que lo veas acá .

Si bien la pandemia afectó el “business plan” 2020, Oscar es tajante en cuanto a lo personal: “Fue lo mejor que le pasó a mi familia; es la primera vez que estuvimos los cinco solos. Sin amigos, algunos huéspedes y sin gente en la obra. Fueron dos meses gloriosos; al núcleo familiar la cuarentena le vino bárbara”. Y si bien no es una gran ciudad donde viven, dice que le sorprendió el respeto de la gente. “Acá todos usan barbijo, respetan la distancia, y lo que más me asombró es que en los mercados ponen un cartel que dice ‘Tome lo que necesite’, es decir, no acopie”.

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