El Gobierno francés analiza lo que sería un tercer confinamiento si la situación epidémica empeora mucho, y advierte que las restricciones que llegarán a partir de mañana son para no tener que tomar otras medidas más graves a la vista de lo que ocurre en países vecinos.
El portavoz del Gobierno, Gabriel Attal, se refirió al toque de queda de las 20.00 a las 18.00 horas en toda Francia a partir de este sábado como “la medida que se ha considerado más eficaz”, y adelantó que en los próximos días se pueden tomar “otras” medidas, como un confinamiento domiciliario.
En diálogo con France Info, Attal se refirió a ese confinamiento: “es una opción que está encima de la mesa si la situación empeora mucho”, la declaración llegó un día después de que el primer ministro, Jean Castex, detallara las restricciones adicionales a los movimientos. Attal reconoció que la situación epidémica en Francia es “frágil” pero al mismo tiempo se esforzó en hacer notar que el aumento de contagios no es “exponencial” como en países vecinos.
Castex informó ayer en conferencia de prensa que Francia exigirá a partir del lunes una prueba negativa de coronavirus a todos los viajeros externos a la Unión Europea (UE) para evitar que porten nuevas variantes del patógeno. Los viajeros que lleguen a Francia tendrán también que aislarse durante siete días y luego deberán repetir el examen.
Preguntado sobre por qué no se hace lo mismo con los que llegan de países del interior de la UE, el portavoz del Ejecutivo avanzó que el presidente francés, Emmanuel Macron, hará propuestas sobre ese punto al resto de socios en el Consejo Europeo que está convocado para la semana próxima. “Es importante -dijo- que cuando se toman decisiones las discutamos juntos”, e hizo notar que los movimientos dentro de las fronteras intraeuropeas son muy importantes, y que cada día 350.000 franceses van a trabajar a otros países vecinos.
Francia registró ayer alrededor de 23.000 nuevos casos de Covid-19, una cifra muy por encima de los 5.000 establecido por el Gobierno para levantar las limitaciones y ya lleva 69.000 fallecidos desde marzo.
La campaña de vacunación, que ha sido duramente criticada por su lento arranque, entró en una nueva fase con la apertura de las inscripciones para las personas mayores de 75 años, reseñó la agencia de noticias AFP.
Este sitio utiliza cookies.