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Manuel es un nieto que, como muchos de nosotros, tiene una abuela que no se maneja muy bien con el celular, y tampoco oye muy bien, y comunicarnos con nuestros matores hoy en día.. a veces es complicado, pero no pasa nada, porque Manuel es desarrollador: se puso manos a la obra y creó el Yayagram.

Manuel cuenta un poco la historia en un hilo de Twitter, y en él también explica cómo el dispositivo hace uso de una Raspberry Pi y de un sistema que recuerda al de las antiguas telefonistas.

La comunicación es vía Telegram, y se hace con mensajes de voz grabados por un lado, y con mensajes impresos en una impresora térmica por otro.

Manuel explica en Twitter que el Yayagram manda mensajes de voz por Telegram al pulsar y mantener un botón rojo que graba el mensaje a través del micrófono integrado. Ese mensaje llega a su destinatario como un mensaje de voz normal en su aplicación móvil, pero lo realmente curioso viene cuando el Yayagram recibe mensajes.

Así reciben los destinatarios un mensaje de la abuela

Para elegir al destinatario es necesario conectar el minijack desde el origen (la persona que lo usa, el adulto mayor) con la entrada de minijack del destinatario (hay hasta seis distintos en este dispositivo).

Hasta hay hasta un minijack especial para enviar el mismo mensaje a todos los destinatarios.

Así recibe la abuela el mensaje, impreso.

En ese caso el mensaje – que tiene que ser de texto, no una respuesta por voz – se imprime en una pequeña impresora térmica y aparece en papel para que la persona que lo recibe lo pueda tocar y leer.

Unos LEDs permiten informar al usuario de que está encendido, de que está conectado a Telegram y de que si se está grabando un mensaje en ese momento.

El Yayagram por dentro.

El funcionamiento del Yayagram esá basado en una Raspberry Pi y un código en Python que a su vez hace uso de diversas librerías para el envío y recepción de los mensajes. Manuel explicaba algunos detalles y curiosidades del montaje, y también aclara que no lo llama Yayogram porque “solo tengo Yaya” (abuela) y “no se maneja muy bien” con el teléfono y tampoco oye muy bien.

Manuel añade que hacerlo con WhatsApp era muy complicado por la implementación: su abuela, de 96 años, tiene complicado manejarse con la pantalla táctil, y este método simplificaba mucho las cosas para ella y le daba una forma sencilla de poder comunicarse con sus nietos.

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