Sin escoltas y desapercibido, el gobernador se coló entre la gente y rindió tributo a los misioneros y misioneras que partieron de la Tierra.
Se lo vio con una gran flor de girasol, silencioso y sereno; y no pudo ni intentó evitar estrechar las manos de algunos vecinos y vecinas que expresaron que estaban sorprendidos y que disfrutaron de la compañía.
Llegó, rindió homenaje y se fue. En silencio y solo, siguió con sus actividades que lo llevaron hoy también al Parque de la Salud donde se inauguró una obra de arte en homenaje a los trabajadores de la salud por su trabajo en la pandemia de Covid-19.
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