Según pudo confirmar el Misionero Diario Digital, el equino sufrió la fractura de un tobillo durante la carrera y decidieron sacrificarlo.
El evento generó un movimiento económico superior a los 200 millones de pesos y contó con la participación de competidores de todo el país, pero se vio teñido por la sanguinaria forma de “solucionar” el problema de un animal de gran porte lesionado.
Desde la fundación Libre Relincho señalaron que “hay muchos responsables no solo quien lo explotaba directamente sino también todos quienes acompañan este espectáculo bajo, mal llamado deporte. La causa ya se encuentra bajo investigación por el juzgado de turno”.
Con información publicada originalmente en El Misionero
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