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Se estima una merma del 40% en la cosecha del cereal, respecto de la campaña pasada. Por ello, la Secretaría de Agricultura habilitará que las declaraciones juradas de ventas externas (DJVE) se postergan hasta 360 días.

La sequía está impactando tanto sobre el trigo que el Gobierno aceptó prorrogar las exportaciones programadas, sin penalidades por las Declaraciones Juradas de Ventas Externas (DJVE) para embarques previstos entre diciembre, enero y febrero próximos.

Fue una propuesta de los exportadores, que ante la falta de granos ven un riesgo de no poder cumplir con sus clientes internacionales. La Secretaría de Agricultura aceptó la propuesta y este miércoles se publicó en el Boletín Oficial.

Puntualmente, se otorgó una prórroga especial de 360 días para aquellas declaraciones juradas de ventas al exterior que hayan sido programadas para el período de embarque que va entre el 1º de diciembre y el 28 de febrero del 2023.

El contexto de esta inusual medida son las estimaciones de una cosecha de trigo 40% inferior respecto del año pasado. Muchos temen que la caída puede ser mayor, en una realidad que prácticamente afecta a todas las regiones agrícolas y los productores definen como “catástrofe”.

Ya se perdieron casi ocho millones de toneladas de trigo, respecto de las previsiones que habían hecho al inicio de la campaña de invierno distintas entidades del sector. De 22 millones de toneladas, ya se esperan menos de 14 millones de toneladas. Esto pone en tensión a la demanda de dos sectores: la molinería y la exportación que pujan por abastecerse de un cereal en falta.

El secretario de Agricultura de la Nación, Juan José Bahillo, asumió que la merma será de por lo menos 6 millones de toneladas. Con todo , el funcionario estimó que la producción de trigo permitirá “dar respuesta a la demanda del sector externo y doméstico” pero avaló el pedido del sector exportador, que días atrás solicitó al Gobierno autorizar una prórroga en los embarques. “Es una una medida que puede ayudar a la planificación de la salida del cereal y contemplar simultáneamente el abastecimiento del mercado interno”, afirmó Bahillo.

En efecto, el escenario productivo de escasez de granos ha dejado en segundo plano los siempre valorados dólares del campo. Tanto el Gobierno como el sector privado, particularmente los molineros, focalizan el asunto en garantizar la mercadería en el mercado interno. “Para que no falte el pan en la mesa de los argentinos”, según la lógica oficialista. Con todo, se buscará que no afecte el precio que reciben los productores por su cosecha.

El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y de la Cámara de Exportadores de Cereales (CIARA CEC), señaló que “ante la necesidad de tener divisas, el Gobierno había anticipado la apertura de registros para los despachos a realizar entre diciembre de este año y febrero del próximo. Por eso, tenemos una fuerte concentración de embarques en esos tres meses que supera los cinco millones de toneladas, con compras totales por ese volumen pero con dos millones a fijar. Por lo tanto, en la práctica, deberíamos estar buscando en las próximas dos semanas por lo menos dos millones de toneladas para confirmar esos contratos de exportación”. Pero la cosecha del norte del país resultó escasa, en la zona central se espera una fuerte reducción de producción y tampoco hay buenas perspectivas para el sur bonaerense.

telam
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