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Reprimieron protesta de indígenas por un proyecto sobre territorios, aprobado luego por Diputados

La Policía de Brasil reprimió una protesta de aborígenes de la etnia guaraní que se manifestaban contra un proyecto de ley que pone en riesgo el reconocimiento legal de los territorios que ocupan los pueblos originarios que habitan el país, y que horas más tarde fue aprobado por la Cámara de Diputados.

Los aborígenes cortaron la autopista de la capital, San Pablo, con barricadas y neumáticos incendiados hasta que la tropa de choque de la Policía Militar los “dispersó lanzando bombas y agua a presión”, informó el portal web de la cadena de noticias O Globo.

La protesta se venía desarrollando de manera pacífica, con los manifestantes abriendo el paso a motos y ambulancias, hasta que la policía intervino cuando los manifestantes quisieron avanzar hacia el río Tieté, según recogió la agencia de noticias rusa Sputnik.

El grupo ya había protestado ayer en la Facultad de Derecho de la Universidad de San Pablo.

Los manifestantes rechazaban el proyecto de ley 490/2007, que determina que sólo son tierras de los pueblos originarios las que estaban ocupadas por ellos el 5 de octubre de 1988, cuando se aprobó la actual Constitución.

La semana pasada, la Cámara de Diputados había aprobado el estatus de “urgencia” para votar este proyecto y enviarlo luego al Senado.

El movimiento aborigen brasileño es contrario a esa tesis porque argumenta que limitará mucho el reconocimiento de nuevos territorios, ya que para muchas etnias es muy difícil aportar pruebas materiales de su presencia en ese momento en el lugar.

Además, muchos pueblos originarios se vieron desplazados de sus lugares ancestrales a lo largo del tiempo, sobre todo durante la dictadura militar (1964-1985) por lo que en 1988 puede que no estuvieran ocupando la tierra que, según argumentan, les corresponde.

Pero la nueva demarcación propuesta por el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva fue aprobada esta tarde en Diputados por 283 votos a favor y 155 en contra.

Según el texto aprobado, es necesario constatar que las tierras tradicionalmente ocupadas eran, al mismo tiempo, “permanentemente habitadas, utilizadas para actividades productivas y necesarias para la preservación de los recursos ambientales y la reproducción física y cultural” a la fecha de promulgación de la Constitución, reseñó la estatal Agencia Brasil.

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