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El expresidente estadounidense Donald Trump se declaró hoy “no culpable” ante el tribunal federal de Miami que lo juzga por haberse quedado con documentos clasificados del gobierno y calificó al proceso como “interferencia electoral” por parte de la Casa Blanca y “el abuso de poder más atroz en la historia” de Estados Unidos.

“Nos declaramos sin duda no culpable”, dijo Todd Blanche, el abogado de Trump, como síntesis de la presentación del magnate. “Presentamos una declaración de inocencia”, agregó el letrado.

No se permitieron cámaras ni grabadoras en la sala del tribunal y, en una orden de última hora, se prohibió a los periodistas llevar computadoras incluso solo para tomar apuntes.

Los reporteros presentes contaron luego sobre un expresidente “irritado”, “con el ceño fruncido”, “con los brazos cruzados” ante la lectura de los cargos, según la agencia de noticias ANSA.

Trump, que mañana cumplirá 77 años, llegó al tribunal en medio de fuertes medidas de seguridad para comparecer ante un juez para la lectura de los cargos en su contra.

“Uno de los días más tristes en la historia de nuestro país, somos una nación en declive”, afirmó Trump en su plataforma Truth Social camino a la corte. Repitió entonces que es víctima de una “caza de brujas”.

En la audiencia, un juez federal le leyó los 37 cargos que le imputa, entre ellos los de “retención ilegal de información relacionada con la seguridad nacional”, “obstrucción a la Justicia” y “falso testimonio”.

Poco después, el exmandatario abandonó el juzgado y se dirigió a un restaurante cubano convertido en centro de reunión de militantes republicanos que lo vivaron y arroparon.

“Creo que transcurre bien”, declaró a sus simpatizantes, que se adelantaron un día para cantarle el tradicional “cumpleaños feliz”.

Por la noche, en un acto en un club de golf de su propiedad en Nueva Jersey, en los alrededores de Nueva York, Trump dijo que el proceso es una “interferencia electoral” elaborada por la administración del presidente Joe Biden y “el abuso de poder más atroz en la historia” del país.

Tildó al fiscal especial que lleva el caso, Jack Smith, como un “lunático trastornado” y añadió que Biden “será recordado para siempre no solo como el presidente más corrupto en la historia” de Estados Unidos, sino como quien, “con la banda de sus matones más cercanos, inadaptados y marxistas”, intenta “destruir la democracia estadounidense”.

“La Ley de Espionaje se ha utilizado para referirse a traidores y espías”, dijo Trump, y remarcó que “no tiene nada que ver con que un expresidente guarde legalmente sus propios documentos”, según la televisora Fox News.

El líder republicano, que aspira a su reelección el año próximo, insistió en los últimos días, como hizo a lo largo de años de problemas legales, en que no hizo nada malo y que todo el caso constituye una persecución política para frustrar su retorno al poder.

“Nunca ha habido algo así, nunca ha habido una caza de brujas como esta”, se quejó, en declaraciones a una emisora de radio local tras llegar ayer a Miami.

Ante el tribunal, Trump debió someterse a un procedimiento que ya cumplió por otra causa: entregar sus huellas dactilares y prestarse para la foto.

“Cuando ves lo que han hecho, cuando ves los actos criminales y los actos horribles que han cometido… ¡y vienen por mí!”, insistió el magnate en sus quejas.

El proceso es visto como el más comprometedor al que se enfrenta el expresidente: 37 cargos por retención deliberada de registros y documentos clasificados, algo que, según los fiscales, podría haber puesto en peligro la seguridad nacional en caso de exposición pública.

Las acusaciones no parecen haber hecho mella en el apoyo de las bases republicanas, y Trump sigue siendo el precandidato del partido que mejor mide en encuestas de cara a las primarias para las elecciones presidenciales de noviembre de 2024.

De todos modos, plantea profundas consecuencias legales dada la perspectiva de una sentencia de varios años de prisión, tanto por el volumen de pruebas que los fiscales dicen haber acumulado como por la gravedad de las acusaciones.

El caso reviste características históricas, porque es la primera vez que el Departamento de Justicia presenta cargos contra un expresidente, reseñó la agencia de noticias AFP.

El fiscal general Merrick Garland, designado por el presidente Joe Biden, buscó evitar sospechas de motivaciones políticas -en medio de acusaciones de mala fe de Trump- al derivar el caso el año pasado al fiscal especial Smith.

Como Trump, que ya fue procesado por fraude contable en otra causa que tiene abierta, había pedido a sus seguidores manifestarse frente al tribunal de Miami, la Policía desplegó fuerzas de seguridad para contener a una multitud de hasta 50.000 personas.

En el exterior de la corte, una marea de periodistas esperaba, algunos desde ayer, en sillas plegables, para hacer fila con la esperanza de entrar a la sala.

Simpatizantes del expresidente también se dieron cita en el lugar, varios con gorras rojas con el logo “Make America Great Again” (Hacer de nuevo grande a Estados Unidos).

Más allá de su declaración de no culpabilidad, la lectura de cargos, en gran parte de naturaleza procesal, engrosa los problemas legales de Trump, que en abril fue imputado por fraude contable por la Justicia del estado de Nueva York por pagos secretos durante su campaña presidencial de 2016.

El exmandatario enfrenta otras investigaciones en Washington y en el estado de Georgia por presuntos esfuerzos ilegales para revertir los resultados de su derrota electoral contra el demócrata Biden en 2020.

Trump ha tratado de proyectar confianza, calificando al fiscal Smith de “trastornado”, comprometiéndose a permanecer en la interna republicana y programando un discurso y un evento de recaudación de fondos para esta misma noche en su club de golf de Bedminster, en el estado de Nueva Jersey.

En Estados Unidos, una ley obliga a los presidentes a enviar todos sus correos electrónicos, cartas y otros documentos de trabajo a los Archivos Nacionales y otra norma prohíbe guardar secretos de Estado en lugares no autorizados e inseguros.

En enero de 2021, cuando se fue de la Casa Blanca rumbo a su mansión de Mar-a-Lago, en Florida, Trump se llevó decenas de cajas llenas de archivos.

Según el acta de acusación, esas cajas -algunas con la leyenda “secreto defensa”- quedaron apiladas en el escenario de una sala de baile del complejo hotelero antes de ser transportadas hasta un lugar de guardado ubicado cerca de una piscina.

En enero de 2022, tras recibir varias solicitudes de las autoridades, Trump decidió devolver cajas con unos 200 documentos clasificados.

Convencidos de que no había entregado todos los documentos en su poder, varios agentes del FBI registraron Mar-a-Lago el 8 de agosto y se llevaron otra treintena de cajas con 11.000 documentos en su interior.

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