Estos gravámenes, que se aplican sobre la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, se actualizan de forma trimestral, de acuerdo a la evolución de la inflación medida por el INDEC. En junio del año pasado ya habían sido congelados y en noviembre la medida fue prorrogada nuevamente por tres meses.
Al tratarse de impuestos al consumo y teniendo en cuenta que la demanda de los combustibles líquidos es altamente inelástica, las variaciones en los impuestos se trasladan de forma prácticamente directa a los precios finales de los combustibles.
Publicado originalmente en El Misionero
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