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Desde su chacra en Cerro Corá, Camilo Furlán asesora a profesionales de México en proyectos de robótica agrícola, en conjunto con su trabajo como facilitador en la Escuela de Robótica Misiones.

A sus 19 años, Camilo Furlán, residente en una chacra ubicada en el municipio de Cerro Corá, ha logrado combinar su pasión por la robótica con las necesidades del sector rural. Se formó en la Escuela de Robótica, y ha desarrollado diversos dispositivos para solucionar problemas en su entorno. Gracias a uno de ellos, ahora asesora a profesionales de México interesados en replicarlo.

Robótica en la chacra

Camilo, quien se desempeña como facilitador en la Red Maker de Cerro Corá, comparte su entusiasmo al ver a jóvenes iniciarse en la robótica. “Ahora estoy trabajando como facilitador en la Red Make. Veo mucho entusiasmo en los chicos al comenzar con sus primeros proyectos, y me hacen acordar a mi cuando recién empezaba con esto de la robótica. Esto me lleva a alentarlos y potenciar en ellos la resolución de problemas”, comentó.

En este sentido destacó la importancia de aplicar la robótica en el sector rural, incentivando a los jóvenes a permanecer en sus chacras y resolver problemas prácticos. “Me gustaría que aquellos que puedan hacerlo, se queden en sus chacras y apunten a la resolución de problemas prácticos en el sector rural”.

Proyectos y colaboraciones internacionales

Entre sus logros, mencionó la creación de un sensor de humedad y un polígrafo. “Tengo elementos que los hice mediante la robótica, como por ejemplo el sensor de humedad y el polígrafo. Eso fue gracias al interés de la Escuela de Robótica, que se acercaron a mi chacra y me trajeron un kit con herramientas. Después en conjunto creamos el transductor biotermovoltaico”, explicó.

Desafíos y el futuro con la robótica

El misionero enfrenta el reto de comunicar su conocimiento a personas de diferentes edades. “Mi desafío hoy como facilitador es que si bien tengo mucho conocimiento, es muy difícil comunicarlo para que otros lo entiendan, desde personas de 5 años hasta gente de 30 o más”, confesó.

A pesar de las dificultades, sigue motivado por la curiosidad y el deseo de resolver problemas reales mediante la tecnología. “Tiene que ver con la curiosidad y la necesidad de darnos respuesta lógica al uso de la tecnología, en función de necesidades reales, así como el problema de la energía y nuestra relación con la naturaleza”, reflexionó Furlán.

Desde su chacra en Cerro Corá, continúa innovando y colaborando con profesionales de diferentes partes del mundo, demostrando que la robótica puede transformar la vida en el campo y abrir nuevas oportunidades para los jóvenes de Misiones.


Publicado originalmente en Canal 12 Misiones

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