De los 227 femicidios, 205 fueron femicidios íntimos de mujeres, 7 estuvieron vinculados a mujeres y niñas, y 15 involucraron a hombres y niños. Respecto al vínculo con el agresor, el 46% de los casos fue cometido por parejas actuales de las víctimas, mientras que el 16% estuvo a cargo de familiares. Solo el 10% de los casos corresponde a agresores desconocidos, un dato que desmiente mitos sobre la violencia hacia las mujeres.
El 37,4% de los femicidios ocurrió en la vivienda de la víctima, seguido de un 25,1% que tuvo lugar en viviendas compartidas. Otro 14,1% se perpetró en la vía pública. Estas cifras reflejan que el espacio privado, lejos de ser seguro, continúa siendo un lugar crítico para las mujeres.
El informe también destaca las provincias con mayor cantidad de femicidios en relación a su población. Chaco encabeza la lista con 2,21 casos cada 100 mil mujeres, seguido por Neuquén (1,63), Jujuy (1,59), Santiago del Estero (1,31), y Misiones (1,29).
Un dato impactante del informe es la cantidad de niños y niñas que quedaron huérfanos debido a estos crímenes: 236 en lo que va del año, de los cuales 23 corresponden solo a noviembre.
En 42 casos, las víctimas habían realizado denuncias previas contra los agresores, mientras que 21 de ellas contaban con medidas judiciales. Esto pone en evidencia fallas en los sistemas de protección. Además, el informe señala que hubo 289 intentos de femicidios y femicidios vinculados, mostrando que la violencia extrema es un continuo en muchos casos.
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