El ataque se registró durante una fiesta privada que se realizaba en el lugar. Según testigos, unas 80 personas estaban reunidas en la entrada del club cuando “dos o tres hombres se acercaron caminando y comenzaron a disparar indiscriminadamente”. Se estima que los atacantes dispararon al menos 30 tiros antes de huir a pie y luego subir a un sedán de color claro con matrícula de otro estado.
Las víctimas, seis mujeres y cuatro hombres, fueron trasladadas a hospitales cercanos, como el Hospital Judío de Long Island y el Centro Médico Infantil Cohen. Ninguna de las personas heridas se encuentra en estado crítico, y las autoridades esperan que todas se recuperen.
Durante una conferencia de prensa realizada el jueves por la mañana, el jefe de patrulla del NYPD, Philip Rivera, afirmó que “hay tolerancia cero para estos tiroteos sin sentido”. Rivera también descartó vínculos con actos de terrorismo, al señalar que “esto no es terrorismo”.
Fuentes cercanas a la investigación indicaron que el evento estaba dedicado a la memoria de un pandillero local asesinado en octubre, cuya fecha de cumpleaños coincidía con el día de Año Nuevo. Este detalle, sumado al contexto del ataque, es analizado por las autoridades como posible línea de investigación.
El tiroteo en Queens ocurrió horas después de otros dos incidentes violentos en Estados Unidos: un ataque en Nueva Orleans y la explosión de un Cybertruck cerca del Trump Hotel en Las Vegas, que dejó una persona fallecida.
Hasta el momento, el NYPD no ha reportado arrestos ni emitido declaraciones sobre posibles sospechosos. La investigación sigue en curso, con un despliegue policial en el área para recolectar pruebas y testimonios que permitan esclarecer los hechos.
El club nocturno Amazura, conocido por albergar eventos privados, no emitió ningún comunicado oficial respecto al incidente ni a las medidas de seguridad implementadas esa noche.
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