A lo largo de su carrera, Le Pen se presentó en cinco ocasiones como candidato a la presidencia de Francia, aunque nunca alcanzó el cargo. Su mayor logro fue en 2002, cuando logró llegar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales, un hecho que marcó un hito en la historia política francesa.
Jean-Marie Le Pen dejó la presidencia del FN en 2011, cediendo el liderazgo a su hija. Desde ese momento, la organización, ahora conocida como Agrupación Nacional, siguió un camino hacia una moderación de su discurso, buscando ampliar su base electoral. Sin embargo, la figura de Le Pen continuó siendo relevante, especialmente entre quienes aún defendían su visión sobre la identidad nacional y la soberanía de Francia.
A pesar de haber cedido el control del partido, Le Pen permaneció involucrado en la política francesa hasta su expulsión del FN en 2015, debido a sus controvertidas opiniones. El político fue criticado por sus declaraciones negacionistas del Holocausto, entre las que destacó su afirmación sobre las cámaras de gas nazis, calificándolas de “un detalle” en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
En los últimos años, Le Pen había mantenido un perfil bajo, sin ocupar cargos públicos desde su salida del Parlamento Europeo. Su muerte fue anunciada por Jordan Bardella, actual presidente del RN, quien destacó su compromiso con Francia y su defensa de la soberanía e identidad del país.
La noticia sorprendió a Marine Le Pen, quien regresaba de un viaje a Mayotte cuando fue informada por la prensa sobre el fallecimiento de su padre. Jean-Marie Le Pen deja un legado polémico, pero también una huella perdurable en la política francesa.
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