Este jueves, el Gobierno se vio envuelto en una nueva polémica tras la difusión de un documento oficial de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), que empleaba lenguaje despectivo para referirse a personas con discapacidad.
La Resolución 187/2025, publicada el 16 de enero en el Boletín Oficial, contenía términos como “idiota”, “imbécil” y “débil mental” en un documento que regía las revisiones y otorgamientos de pensiones no contributivas para personas con incapacidad. Desde el propio Gobierno, se reconoció que el texto resultaba obsoleto y que se había tratado de un error.
El director de la Andis, Diego Spagnuolo, confirmó el despido de Miriam Améndola, la funcionaria involucrada, antes de que la misma asumiera oficialmente como coordinadora de Fiscalización Médica. Améndola iba a reemplazar a Tatiana Alvarado, quien abandonó su puesto antes de la publicación del controvertido documento. Ambas funcionarias fueron responsabilizadas por el contenido del texto.
Las personas responsables por lo que pasó ya fueron desvinculadas de ANDIS
— Diego (@dspagnuolo_ok) February 27, 2025
“En las últimas horas se dio a conocer una grave equivocación en el anexo de la Resolución 187/2025. Quiero dejar en claro que la publicación de los términos en cuestión no tuvo ninguna intención discriminatoria, sino que se trató de un error derivado del uso de conceptos pertenecientes a una terminología obsoleta. La resolución será modificada siguiendo los estándares médicos y normativos vigentes, buscando garantizar que la terminología utilizada esté alineada con las referencias internacionales”, comentó Spagnuolo.
En el anexo de la resolución, bajo el subtítulo “retardados mentales”, el organismo definía a las personas con discapacidad según su coeficiente intelectual. La clasificación indicaba:
– 0-30 (idiota): No atraviesa la etapa glósica, no lee ni escribe, no conoce el dinero, no controla esfínteres, no atiende sus necesidades básicas, no puede subsistir solo.
– 30-50 (imbécil): No lee ni escribe, atiende sus necesidades elementales, puede realizar tareas rudimentarias.
– 50-60 (débil mental profundo): Solo firma, tiene vocabulario simple, no maneja el dinero, puede realizar tareas rudimentarias.
– 60-70 (débil mental moderado): Lee, escribe, realiza operaciones simples, conoce el dinero, puede realizar trabajos de escasa exigencia intelectual.
– 70-90 (débil mental leve): Cursó primaria y a veces secundaria, puede realizar tareas de mayor envergadura. Fronterizos los que tienen CI cercano al normal.

La reacción social no se hizo esperar, antes diversos sectores expresaron su fuerte repudio. Eduardo Quiroga, abogado del programa Derechos de las Personas con Discapacidad, enfatizó que esas expresiones “refuerzan la discriminación” que históricamente han padecido las personas con discapacidad y considera que van en contra de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Gabriela Troiano, presidenta de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI), calificó el uso de estos términos como “un acto de violencia institucional sin precedentes”, sugiriendo que muestra un profundo desconocimiento sobre la realidad de las personas con discapacidad y la normativa vigente en Argentina.
Hay que destacar que, a nivel internacional, hace más de dos décadas que estos términos no son utilizados, en sintonía con la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas.
Con información de La Voz del interior
