El estado de salud del Santo Padre ha mostrado una “mejoría consolidada”, con condiciones clínicas estables y una buena respuesta a la terapia farmacológica. No obstante, debido a la complejidad de su cuadro clínico y la significativa infección registrada al momento de su ingreso, será necesario que continúe con la terapia en ambiente hospitalario durante algunos días más.
Durante su estancia en el hospital, el Papa ha mantenido su actividad pastoral en la medida de lo posible, siguiendo ejercicios espirituales y manteniendo comunicación con colaboradores cercanos a través de videoconferencias.
La comunidad católica mundial permanece atenta a la evolución de la salud del Pontífice, elevando oraciones por su pronta recuperación.
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