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La Cámara de Diputados ratificó el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que permite al Gobierno nacional firmar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La votación terminó con 129 votos afirmativos y 108 en contra. El oficialismo contó con el respaldo del PRO, la UCR, la Coalición Cívica, una parte de Encuentro Federal y aliados.

El peronismo, bajo el sello de Unión por la Patria, rechazó la medida, aunque los diputados de Catamarca que responden a Raúl Jalil optaron por ausentarse.

Sesión caliente y fuerte operativo de seguridad

El debate estuvo marcado por un clima tenso dentro del recinto y una fuerte presencia policial en las inmediaciones del Congreso. Afuera, organizaciones políticas, gremiales y sociales protestaron en defensa de los jubilados, en una convocatoria que se esperaba masiva tras los incidentes de la semana pasada, cuando la movilización terminó con heridos y detenidos.

Desde el arranque, los libertarios impulsaron un Plan de Labor para reducir los tiempos del debate y acelerar la votación. La moción, que recortaba los turnos de exposición y las cuestiones de privilegio, fue aprobada con 141 votos a favor y 95 en contra. El peronismo se opuso y acusó al oficialismo de “cercenar” el debate.

Uno de los momentos de mayor tensión lo protagonizaron el jefe del bloque kirchnerista, Germán Martínez, y el presidente de la Cámara, Martín Menem. Cuando Menem le advirtió que respetara los tiempos de exposición, Martínez respondió a los gritos: “¡Llamame al orden! ¡Llamalo a (Lisandro) Almirón, que cagó a trompadas a un diputado!”.

Otra escena insólita se dio cuando la diputada libertaria Marcela Pagano sacó un megáfono y cuestionó a Menem por desconocerla como presidenta de la Comisión de Juicio Político. “Usted está cometiendo un exceso de sus facultades. Y no me calle porque interrumpir al orador es de fascista”, lanzó.

Marcela Pagano

Posiciones enfrentadas y votación ajustada

El oficialismo defendió la aprobación del DNU como una herramienta clave para garantizar el financiamiento externo y evitar la incertidumbre económica. Desde La Libertad Avanza, Lisandro Almirón arremetió contra el kirchnerismo: “Hoy los argentinos están afrontando la deuda que en el pasado generaron los gastos políticos del kirchnerismo. Dejaron al país con 55% de inflación y 16% de indigencia”.

Por su parte, el radical Facundo Manes se desmarcó de su bloque y reclamó que el acuerdo pase por el Congreso mediante un proyecto de ley. “No se puede hacer de espaldas a la sociedad por decreto y sin toda la información a la vista”, sostuvo.

El peronismo, en tanto, insistió en la falta de detalles sobre el monto, el plazo y la tasa de interés del nuevo préstamo. Máximo Kirchner criticó la estrategia del Gobierno y aseguró que “esto va a fracasar y ustedes lo saben”. Eduardo Valdés calificó el DNU como una “estafa” y denunció que se pretende “endeudar a los argentinos de manera inconstitucional”.

Desde el PRO, Silvia Lospennato defendió la medida: “Sabemos lo que significa que te quieran desestabilizar un gobierno. Nosotros no especulamos. Vamos a ayudar a que esto salga adelante”. En la misma línea, Cristian Ritondo destacó la importancia del acuerdo y remarcó la necesidad de estabilidad financiera.

El radicalismo también respaldó la medida. Rodrigo de Loredo argumentó que “cada vez que Argentina entró en default con el FMI, la pobreza se duplicó”, y destacó que obtener financiamiento “aumenta nuestra capacidad crediticia y puede ayudar a salir del cepo”.

Finalmente, el Gobierno alcanzó el mínimo necesario de 129 votos para aprobar el DNU, mientras que 108 diputados votaron en contra y seis se abstuvieron. Con esta ratificación, el Ejecutivo logra sortear la falta de mayoría en el Senado y garantizar la continuidad de las negociaciones con el FMI.

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