El anuncio se hizo por la tarde y marca un punto de tensión con el cristinismo, que venía presionando para mantener un esquema unificado de votación. Kicillof justificó su decisión señalando que busca “un proceso electoral ordenado, transparente y centrado en el derecho de los bonaerenses a elegir en condiciones claras”.
“Como gobernador a cargo de fijar la fecha de elecciones, firmé un decreto para que la elección provincial se realice el día 7 de septiembre”, dijo Kicillof. Y agregó: “Tengo la facultad y la autoridad para fijar la fecha. Y la voy a ejercer como corresponde: con responsabilidad, con transparencia y con un objetivo claro: garantizar un calendario electoral serio”.
En su mensaje, el mandatario también intentó enviar una señal conciliadora a los sectores que se oponen a la medida dentro de su propio espacio: “Voy a seguir trabajando por la unidad y vuelvo a convocarlos a un frente lo más amplio posible”. Según afirmó, su objetivo es defender lo realizado por su gestión y evitar que “el ajuste lastime aún más a las ciudades, comunidades y actividades productivas” de la provincia.
Pese al tono dialoguista, la decisión generó ruido en el núcleo duro del kirchnerismo, donde no disimulan el malestar. Desde el entorno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner deslizaron que el desdoblamiento podría ser leído como una ruptura: “Si en provincia dan por hecho el desdoblamiento, están rompiendo. CFK quiere unidad en una sola elección”.
Incluso fueron más allá, anticipando un posible escenario de ruptura electoral dentro del peronismo: “Si AK insiste en desdoblar, rompe la posibilidad de unidad y en ese escenario CFK juega en la tercera”.
Esta mañana, antes del anuncio, Kicillof reunió a su tropa en La Plata. Participaron funcionarios e intendentes en lo que fue leído como una estrategia de contención política frente a los cuestionamientos internos que se avecinan tras la decisión de desdoblar.
con información de Diagonales
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