Desde las instituciones confirmaron que las clases se dictarán con normalidad y que las puertas de los colegios permanecerán abiertas. Se trata de una postura que contrasta con las acciones de algunos sectores gremiales que optaron por interrumpir el dictado de clases como herramienta de reclamo.
A su vez, los equipos directivos remarcaron que los alumnos que no asistan deberán presentar la debida justificación por su inasistencia. El compromiso, destacaron, es mantener la calidad educativa aún en un clima de conflictividad sindical.
Este posicionamiento apunta a resguardar la estabilidad en el sistema educativo y evitar que los estudiantes pierdan días clave en su formación académica.
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