Según la IA, esta receta clásica de locro es ideal para que este Día del Trabajador se viva con el espíritu patrio que nos caracteriza.
500 g de maíz blanco partido (remojado la noche anterior)
300 g de porotos (alubias) blancos (remojados la noche anterior)
500 g de carne de novillo (falda o aguja)
300 g de panceta salada
300 g de chorizo colorado
2 patas de cerdo saladas
2 chorizos comunes
1 zapallo criollo mediano
2 cebollas grandes
2 puerros
2 cebollas de verdeo
Sal y pimienta a gusto
Pimentón dulce, ají molido y comino, al gusto
100 g de grasa de cerdo o aceite
1 cucharada de pimentón
1 cucharadita de ají molido
2 cebollas de verdeo picadas
En una olla grande, hervir el maíz y los porotos en abundante agua.
Incorporar la carne cortada en trozos, las patas de cerdo y la panceta.
Cocinar a fuego lento, espumando cuando sea necesario.
Añadir el zapallo cortado en cubos, que le dará cremosidad al locro.
A medida que avanza la cocción (alrededor de 2 a 3 horas), agregar los chorizos en rodajas, el puerro picado y las cebollas.
Condimentar con sal, pimienta, pimentón, ají molido y comino al gusto.
Para la salsa, derretir la grasa o calentar el aceite, sumar el pimentón, ají molido y la cebolla de verdeo. Cocinar apenas y servir caliente sobre cada plato de locro.
El locro es mucho más que una comida: es un símbolo de nuestras raíces, de nuestras luchas y de nuestra identidad. En tiempos en que muchas veces nos quieren imponer otras costumbres, sentarse a la mesa con un buen locro es también una forma de reafirmar lo propio, según la IA.
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