Según relató Alexandra, la relación empezó bien en Europa, pero tras la llegada a Argentina las cosas se tornaron violentas. “Al principio eran discusiones pequeñas, pero cuando llegamos a la Argentina empezó a mostrarse agresivo. Allá no era así”, contó.
Durante su estadía en el país, Alexandra quedó embarazada y tuvo a su hija en Chaco, pero tras el parto, su situación se agravó. La joven fue sometida a maltratos físicos y psicológicos, y quedó completamente aislada, sin libertad de movimiento. La subsecretaria de Género y Diversidad de Chaco, Sonia Valenzuela, explicó que “cada vez que alguien llegaba a visitarlo, él la escondía en una habitación. La golpeaba, maltrataba y no la dejaba salir. Ella tenía miedo de escaparse porque desconocía todo, tenía barreras habitacionales e idiomáticas”.
El rescate se produjo gracias a la denuncia anónima de una vecina, que observó a Alexandra llorando en el patio de su casa y sospechó que algo mal estaba sucediendo. La policía intervino rápidamente, coordinando un operativo con apoyo del Ministerio de Gobierno, la Fiscalía, la Comisaría de la Mujer y el Poder Judicial.
“Yo estaba en casa con mi hija y él jugaba en la computadora. Escuché voces y cuando él entró, ya sabía que era la policía. Me dijo que saliera con mis documentos”, relató Alexandra con emoción.
El operativo contó con la incorporación de un traductor para que la joven pudiera entender que la intervención tenía el objetivo de brindarle ayuda y protección. El agresor, identificado como M.N., fue detenido y enfrenta cargos por privación ilegítima de la libertad y violencia de género. Por su parte, Alexandra fue evaluada por un equipo interdisciplinario y se encuentra bajo resguardo del Estado, en proceso de ser repatriada a Bielorrusia.
“Sueño con darle a mi hija una buena vida. Una casa, un lugar donde jugar, y enseñarle a elegir bien a quién tenga a su lado”, confesó Alexandra, quien espera poder recomenzar desde cero.
Con información de Minuto Uno
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