La ruptura entre el magnate tecnológico y el presidente estadounidense se aceleró tras desacuerdos por el proyecto de ley de gasto. El intercambio de amenazas e insultos escaló hasta llegar a acusaciones vinculadas a la red de trata de menores del fallecido Jeffrey Epstein.
El distanciamiento entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el empresario Elon Musk, que venía gestándose desde hace unos días, estalló públicamente este 5 de junio, cuando Musk publicó en su red social X que Trump “está en los archivos de Jeffrey Epstein”. El comentario hizo referencia directa al caso del financista acusado de liderar una red de prostitución de menores y fallecido en prisión en 2019.
El quiebre se produjo luego de que Musk cuestionara públicamente el nuevo proyecto de ley de gasto impulsado por Trump, al que calificó de “abominación repugnante”. Hasta entonces, Musk había sido uno de los principales aliados del presidente, con un rol destacado como director del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), desde donde aplicó severos recortes en agencias federales.
Cruce de acusaciones y amenazas
La disputa comenzó a hacerse pública el 3 de junio, cuando Musk rechazó el proyecto de ley que la administración Trump venía preparando, al que el presidente había definido como su “proyecto de ley grande y hermoso”. El magnate respondió en X que esa legislación nunca le fue mostrada, y acusó al Congreso de aprobarla “en la oscuridad de la noche”.
El presidente replicó a través de su red Truth Social, asegurando que “Elon se estaba agotando” y que “¡simplemente se volvió loco!”. Además, amenazó con recortar subsidios y contratos del Estado federal con las múltiples empresas de Musk, entre ellas Tesla y SpaceX.
La respuesta del empresario fue directa: “A la luz de la declaración del presidente sobre la cancelación de mis contratos gubernamentales, SpaceX comenzará a desmantelar su nave espacial Dragon de inmediato”.
Trump, decepcionado
En medio de una reunión bilateral con el canciller alemán Friedrich Merz, Trump dijo estar “muy decepcionado” de quien fuera su asesor en temas tecnológicos. Recordó haberle dado un lugar de privilegio en su gestión y señaló: “He ayudado mucho a Elon”.
Musk, por su parte, recordó en tiempo real que había invertido 250 millones de dólares en la campaña presidencial republicana de 2024. Compartió en su red social X capturas de publicaciones anteriores en las que él mismo afirmaba: “Sin mí, Trump hubiera perdido la elección. Los demócratas controlarían la Cámara de Representantes y los republicanos dominarían 51-49 el Senado”.
Trump minimizó el aporte del empresario, asegurando que hubiera ganado estados clave como Pensilvania “independientemente de Elon”.
Acusación explosiva
La disputa escaló a niveles inesperados cuando Musk publicó: “Es hora de soltar la bomba verdaderamente grande”, y luego añadió que el presidente Trump estaría mencionado en los archivos relacionados con el caso Epstein. Afirmó también que esa sería la razón por la cual esos documentos no fueron aún publicados.
La vocera presidencial, Karoline Leavitt, desestimó la acusación y la calificó como “un episodio lamentable”.
Impacto económico y político
El enfrentamiento ya empezó a tener consecuencias económicas. Las acciones de Tesla registraron una caída durante la jornada del 5 de junio, luego de los anuncios de ruptura entre el empresario y el gobierno federal.
En paralelo, la Oficina de Presupuesto del Congreso publicó un informe sobre el proyecto de ley cuestionado, en el que advierte que si bien reduciría el gasto público y los impuestos, incrementaría el déficit fiscal en 2,4 billones de dólares en la próxima década y dejaría a casi 11 millones de personas sin cobertura médica.
Con información de France24


